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“80k – American River”), mi primer ultra maratón. Después de esa experiencia he estado trabajando diligentemente para este evento y ya estoy apostándolo todo, ya estoy empacado, entrenado, y casi montado en el avión.
Las cosas principales, el equipo, la ropa, y las zapatillas están en mi maleta. La voy a cargar conmigo, en la mano, porque ningún avión se va a quedar con mi equipaje. Mis preocupaciones ahora mismo son cosas como ¿corro con lentes de contacto o mis anteojos? ¿Con qué zapatilla arranco a correr? ¿Las Salomon Sense o las North Face Hayasa? ¿Qué me pongo en el culo, Desitin, Hydropel o Glide? Glide está un poco difícil.
Otra preocupación válida: todos los lubricantes me los van a quitar en el aeropuerto. ¿Con qué los reemplazo en Europa? No voy a meter mis maletas en la panza del avión, y me voy a arriesgar a que me quiten las cremas y geles. No me provoca que me quiten nada… Me siento ultrajado cuando me quitan algo a la fuerza. De repente viajo tranquilo y lo compro todo allá.
¿Cómo hago con mi peso? Si entro en modo de descanso voy a subirme de peso a balazo. ¡Desgracia! Vivo como roedor esto próximos días comiendo hojitas verdes, o me doy a la perdición y arranco con el whisky y el chocolate. Son muchas lomas por las que voy a tener que cargar con cada onza de más. Lo bueno es que son preocupaciones triviales. ¡Es hora de entrar en modo turista!