[caption id=“attachment_1179” align=“aligncenter” width=“464” caption=“Corriendo Cerro Cabra”] [/caption]
Hace mucho tiempo las carreras de Corredores del Istmo eran eventos muy sencillos. Los corredores se reunían y escogían la junta directiva. Ya existía un calendario preestablecido de carreras que tenían una cierta lógica: las distancias iban en ascenso, en ciclos, hasta llegar al maratón en diciembre. Se corría cada tres semanas, aproximadamente.
Los días de las carreras llegaban los encargados de ese evento: Alan Jones se encargaba siempre del tiempo de la carrera, un par más se encargaban de la hidratación, y, si era algo complicada la carrera, tal vez otros voluntarios también participaban. Todos los corredores teníamos nuestro número vitalicio adquirido cuando participabas en la primera carrera. El mío fue el 900 por más de 15 años. Para las carreras cada quien llegaba con su número puesto. Al finalizar la carrera, si querías, le pagabas 50 centavos a Alan y te imprimían un certificado del tiempo. Era algo sencillo el esquema, pero muy funcional.
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