San Cristóbal y Río Piedra

Este fin de semana caminamos desde Altos de Pacora hasta San Cristóbal y Río Piedra. Fue una caminata relativamente corta que alargamos a tres días para hacerla aún más fácil. Ya estamos entrados en años y fácil es mejor que difícil. El camino hasta Río Piedra es casi todo bajada, pero desde Altos de Pacora hasta San Cristóbal la bajada es muy empinada con pendientes de hasta 30% de inclinación (hasta 40% según mi gps, pero no creo que esto sea correcto).

Inicio de la cuesta de concreto

Empezamos a caminar el viernes en la tarde para que poder pasar dos noches acampando. Hasta Río Piedra son 9 kilómetros, 6 hasta San Cristóbal. Hacían tiempo no caminábamos y estábamos muy emocionados de poder volver al campo. Mi hijo Irving nos acompañó y fue una de las motivaciones principales para hacer el paseo.

El resto del grupo, nueve otros caminantes, eran compañeros del Hash (corredores) que también gozan mucho de caminar y acampar. Ya tenemos muchos años organizando nuestras pequeñas aventuras. La pasamos muy divertido en el camino hasta San Cristóbal. Los que llegamos primero esperamos junto a una quebrada.

Robert y Sonia
Llegan al San Cristóbal

Cuando llegamos al Río San Cristóbal propiamente, buscamos donde acampar cerca del río. La comunidad queda un poco antes y es accesible con un buen 4×4 pero siempre existe la posibilidad en el invierno que una lluvia fuerte haga imposible la subida de regreso. La primera noche estaba programada de estilo libre: cada quien se comía lo que trajo. Lo principal era estar juntos cerca del río y compartir el ambiente tan hermoso que nos rodeaba. Cada quien se ocupó de colgar su hamaca, o armar su tolda inmediatamente.

Oyendo música y conversando

El sábado temprano pusimos agua a hervir para hacer café, té y avena. Mientras el agua se calentaba cada quien fue recogiendo lo suyo y preparándose para continuar nuestro paseo. Hoy llegaríamos al mismo Río Piedra. No teníamos mucho apuro porque la camina sería bastante corta. Unos amigos también se nos unirían más tarde. En teoría llegarían mientras desayunábamos, en la práctica fue durante el almuerzo. Me encanta cuando podemos pasar más de una noche durmiendo en el monte. No siempre es posible encontrar el tiempo para separarse de la ciudad por tanto tiempo. Como llevamos tanto tiempo encerrados por esta pandemia, varios encontraron como hacer el espacio para poder venir a este paseo.

Irving y Sara recogiendo sus hamacas

Por suerte nos tocó un clima excelente el viernes y sábado. Cualquier lluvia fuerte pudo haber cambiado mucho el viaje. Si el San Cristóbal se crece, no hay forma de llegar a Río Piedra hasta que baje su nivel. La caminata es mucho mejor por el sendero a Río Piedra porque está toda arbolada. Hasta nos tocó gozar de la compañía de un mono araña juvenil mientras hacíamos una para para agruparnos. También vimos una avispa parasitoide depositando sus larvas en un escarabajo azul. Hilde comentó en un momento que no había visto muchas aves, y la verdad es que yo tampoco vi nada especial volando.

Hilde y Janeth

Llegamos justo para el almuerzo al Río Piedra. El agua estaba cristalina, helada y deliciosa. Ibamos a tener toda la tarde para disfrutar del lugar, de una bonita playa y una poza honda de color esmeralda. Casi todos terminamos en el agua de una vez. Rápidamente fue apareciendo jabón y champú, íbamos a estar limpios y olorosos para la comida.

Llegando al Río Piedra

Después de almorzar nos fuimos a buscar el Río Chagres. Al final no llegamos, pero encontramos unos lugares muy hermosos. No llegamos porque nos pusimos a revisar un rancho del otro lado del camino. El Río Piedra ya lo he remado desde donde llegamos hasta el Chagres. Es un río espectacular. Aventuras Panamá comienza su Reto del Chagres desde el Río Piedras, pero cada vez tiene que comenzar la remada más abajo porque se ha estado secando el río (su nivel ha bajado en los últimos 20 años).

Río Piedra con poca agua

Cuando regresamos habían llegado Popo, Jorge y Jerry que salieron en la mañana del sábado de Altos de Pacora. Ahora éramos 14 en el grupo. Aportaron viandas y bebestibles al grupo que ya habíamos agotado en la primera velada. También trajeron más estufas para ayudar a cocinar la cena. Hacer una cena para 14 personas con una sola estufa es complicado. Popo, Jorge e Irving se encargaron de hacer la salsa para la pasta con salmón, crema y parmesano y yo me encargué de la pasta.

Preparando la cena

En la tarde llovió y varias hamacas que llevaban mucho tiempo guardadas se mojaron por haber perdido su impermeabilidad. Muchos llevaban varios años sin acampar por esta pandemia, y porque no habíamos hecho una caminata tan fácil en mucho tiempo. Al final todos dormimos bien. Cuando pasó la lluvia cada quien arregló su hamaca, y con la barriga llena y el corazón contento encontraron su sueño sin problema.

Hilde, Sara, Janeth, Sonia, Arge, Pati y Carlota
Hamacas cerca del río

Al día siguiente repetimos nuestra rutina típica de desayuno, recogimos nuestros pertrechos y salimos de regreso hacia los autos. Nos tocaba una buena trepada para regresar a Altos de Pacora. Partimos el regreso en dos tramos, el primero de unos tres kilómetros hasta San Cristóbal. Ahí paramos a almorzar en el río mientras nos bañábamos en el agua helada y cristalina.

Después del almuerzo venía la verdadera trepada: casi 6km y 550 metros de ascenso. Por suerte nos cayó el agua encima en la subida y fue refrescante el camino. Cuando llegamos a los autos teníamos unas pintas esperando y había un grupo de El Valle Run Run que también había corrido por Altos de Pacora hasta Río Piedra. Cambios unas Balboas tibias por las frías que ellos tenían y pusieron a enfriar las nuestras en su hielo. Nos tocó cambiarnos bajo la lluvia. Por suerte había cargado una lona grande que ayudó a la tertulia mientras nos arreglamos para el regreso.

Pati y Robert listos para regresar

Por Irving Bennett

Siempre listo.

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