Canadá a Panamá

Ya regresé hace un rato y no logro reconectar con el ritmo normal de mi vida. No pensé que sería tan grande el impacto de este viaje, pero así fue. Ya anteriormente había hecho travesías largas, más largas que esta, pero ahora tengo más años y el resultado fue diferente, más afirmante de lo poco que necesitamos para estar bien. Pero ese no es el tema de esta entrada, solo pretendo escribir un breve resumen ahora, un recuento somero del regreso. Luego haré otras entradas con más detalles y dedicadas a puntos específicos.

Inicié mi retorno de Salt Spring a Panamá el 17 de octubre muy temprano, antes que saliera el sol. Tenía que tomar dos trasbordadores para llegar a tierra firme: uno de Salt Spring a Isla de Vancouver, y otro de ahí a Tsawassen en tierra firme, justo abajo de la ciudad de Vancouver. Me tocó un amanecer muy bonito mientras esperaba que nos montaran al segundo trasbordo. Demoré mas de lo que esperaba en Salt Spring mientras esperaba un juego de inyectores para mi carburador que había ordenado de una tienda en el medio de Canadá.

Mi próxima parada fue en Spokane con Dan, Jen no estaba esta vez. Pasé un par de días poniendo la moto a punto para poder hacer el largo regreso. Tres cosas tenía planeadas, y tocó añadir refrigerante porque encontramos una manguera floja que había dejado el desborde del refrigerante casi vacío. Las tres cosas eran cambio de aceite y filtro, cambio de llantas, y un mantenimiento del carburador para instalar lo que había pedido para arreglarlo. Hecho ese trabajo seguí mi camino (bien alimentado, descansado, y con moto a punto).

Mi primera parada fue en Smith Rock, en Oregon. La manejada fue muy agradable y pasé por lugares que hacía tiempo quería visitar, entre ellos Hood River. Llegué temprano al parque después de una manejada de 600 kilómetros. Mi rendimiento no fue el que esperaba después del arreglo al carburador. Pasé un rato ajustando la mezcla para ver si al día siguiente mejoraba. Luego me comí algo sencillo y armé mi campamento. Todavía estaba algo frío el clima. Al día siguiente me paré temprano, hicé café y me comí un yogurt que había comprado en una tienda cerca del parque.

Mi próxima destino fue Newport en la costa de Oregon. Ya el paisaje había cambiado de praderas, a cañones rocosos, y llegando al mar estaba manejando por bosques de enormes pinos y siempre verdes, y había aumentado la humedad. En Newport entré a una tienda de conveniencia y compré un cóctel de camarones y una cerveza (1 litro) para almorzar junto al mar. El Pacífico estaba espectacular y el clima agradable. De aquí iba a bajar por la 101 hasta California. En la tarde llegué a Brookings, en Oregon, justo al borde de California y acampé en un parque junto al mar.

Mi tercer día fue casi todo por California y manejé Redwood Highway hasta llegar cerca de Santa Bárbara. Esa fue una manejada espectacular a través de los inmensos Redwoods. Manejé varios tramos junto al mar y luego el bosque de los gigantes. Llegando a Santa Bárbara terminé en un parque junto a un lago: Lake Cachuma. Había planeado acampar en parque nacionales pero me tocó quedarme en parques regionales porque los nacionales estaban cerrados por el paro del gobierno. Lake Cachuma es un parque muy agradable. Estaba más lleno de lo que me hubiese gustado, pero al final el ruido cesó cuando llegaron las 10 pm. Mi consumó mejoró mucho con el último ajuste y ya estaba llegando a los 80 kilómetros por galón.

Mi plan para el siguiente día era llagar a Sausalito y acampar. Me tocó un tranque inmenso y terminé en un Motel 8 en Santa Rosa. De ahí manejé hasta San Diego y me quedé con Jean Marie y Joel Paynel (amigos de Lorena). Al día siguiente entré a México por Tijuana y manejé hasta El Rosario. En el camino compré una batería nueva y cambié dólares a pesos. Tenía toda una vida de querer conocer Baja California. Encontré este tramo muy lleno de hoteles y condominios. Entiendo porque su popularidad porque estaba hermoso el Pacífico y las olas excelentes para el surf.

Lo mejor de Baja comenzaba de El Rosario en adelante. Ya dejaba la parte turística y entraba en lo profunda de Baja California. Casi no llego a Santa Rosalía, mi destino para ese día. Salí sin revisar lo que me tocaba manejar, y sin llenar mi tanque de gasolina. Después de 200 kilómetros comencé a preocuparme porque no había señal de celular y no habían gasolineras por ningún lado. La manejada estaba preciosa atravesando el terreno desértico del medio de Baja y cruzaba del Pacífico hacia el Mar de Cortéz. Cuando pensaba que me iba a tocar regresar encontré una casa que vendía gasolina por galón. Rellené mi tanque y mi galón de reserva que venía casi vacío porque me estaba botando la gasolina. Ya con eso pude llegar hasta Santa Rosalía.

En cuanto llegué al Mar de Cortéz encontré una tienda que tenía cerveza y atrás unas palapas que se veían muy agradables junto al mar. No era el lugar más acogedor, pero después de manejar 572 kilómetros no tenía ganas de busacar más dónde acampar. Al final no fue la mejor escogencia, pero era lo que tocó en ese momento. Resultó que era un lugar muy concurrido y hubo gente y música casi hasta las 4 am. La madrugada de ese día resulto espectacular: el sol salía sobre el mar por el este y yo lo esperaba con una taza de café para apreciar cuando rompía el horizonte. Fue un amanecer teñido de rojos y naranjas con tonos de morado. Me sorprendió lo cálido del Mar de Cortéz.

De ahí manejé hasta La Paz. Mi plan era tomar el trasbordador a Mazatlán al día siguiente. Resultó que no investigué bien y el próximo viaje era en dos días. La costa entre Santa Rosalía y La Paz se llama Mulegé. Me pareció que fue la parte más bonita de toda Baja California, particularmente hasta Loreto. Había muchas playa escondidas, excelentes para acampar. Por pendejo no acampé en ninguna por apurarme hacia el ferry. Terminé acampando en El Tecolote, un poco más abajo de La Paz. Fue una bonita playa para acampar, pero no le ganaba a las playas de Mulegé.

En el Tecolote el sol salía sobre las montañas, no sobre el mar. Hoy me tocaba hacer el trasbordo a Mazatlán en la tarde. Me fui a darle la vuelta a Los Cabos. Di la vuelta en el sentido contra el reloj: bajé por la costa Pacífica y subí por el Mar de Cortéz. Encontré Los Cabos (Cabo San Lucas y San José del Cabo) muy desarrollados para mi gusto. Toda la costa está plagada de hoteles y condominios. Es bonita el área, pero ya su atractivo natural ha sido arrebatado por el desarrollo. En la tarde regresé a Pichilingue a montar mi moto al trasbordador. La diferencia entre el proceso mexicano y el canadiense para abordar es abismal. Tomo casi una hora abordar y hubo que pasar revisisiones de todo. Pero al final quedé a bordo y el mismo trasbordador estaba muy bien. Amanecimos en Mazatlán y el proceso de desembarque fue bastante ágil.

En Mazatlán me esperaba Bill McCanish, un escocés que decidió unirse a mi viaje de regreso. Bill estaba viajando desde mayo, venía de Alaska e iba para Ecuador. Bill me había contactado a través de uno de los grupos de apoyo al motoviajero que compartíamos. Supongo que mi nombre, Irving Bennett, le pareció afín. En todo caso, me pareció que sería interesante compartir el viaje con otro viajero y me ayudaría a compartir el costo del hospedaje cuando tocara alojarnos en lugar de acampar.

Esa noche quedamos hospedados en Magdalena. No logramos recorrer mucho porque se pinchó mi llanta trasera. Por suerte me di cuenta justo cuando sucedió al bajar la velocidad para pasar un peaje. Ahí mismo había un llantero y fue bastante rápido arreglar el problema. El llantero usó mis parches para reparar mi llanta. Pero mejor que lo hizo él porque la llanta trasera es más difícil de bajar que la delantera. Cambiando la llanta encontré que los tacos del freno trasero ya no daban más. Todos los topes que hay en el camino habían acabado con lo poco que quedaba de esos tacos. Iba a cambiarlos en Spokane pero encontré que uno de los pernos traseros estaba trabado y lo dejé para más tarde. Bueno, más tarde llegó temprano.

Nos hospedamos en un hotel que encontramos frente a un Oxxo (una tienda de conveniencia) donde paramos a comer algo porque ya era tarde y teníamos hambre. Al día siguiente, en el patio interno, traté de cambiar los tacos y, tal como imaginaba, no pude quitar el perno que estaba atorado. Me tocó buscar un mecánico que pasó trabajo pero logró hacer el trabajo. Cada trabajo (el arreglo de la llanta y el cambio del taco) me costo menos de $10 al cambio. Por suerte Bill no cargaba apuro alguno. Aún así cuestionó si sería buena idea continuar conmigo porque en menos de 24 horas ya había tenido dos visitas al mecánico. Mi respuesta fue que el cuchillo corta entrando y saliendo: yo no había tenido problemas hasta juntarme con él.

Resultó que los problemas de este día no habían terminado. Los granjeros mexicanos estaban protestando por el precio del maíz y estaban cerrando las autopistas. Nos tocó hacer varios ajustes a nuestra ruta y al final no logramos recorrer mucho este día. Quedamos en un pequeño pueblo llamado Huaniqueo cuando comenzaba a oscurecer y ahí mismo buscamos hospedaje. No fue sencillo encontrar donde quedarnos, pero al final quedamos en un lugar sencillo y seguro. Bill iniciaba sus días haciendo café, y luego hacía más café. Ya me preocupaba mi compañero de viaje porque su ritmo y el mío no eran iguales. Yo prefería pasar más tiempo rodando y comenzar temprano a montar.

Mi siguiente destino era Puebla. Nos costó trabajo llegar a Puebla porque las protestas continuaban y las autopistas permanecían cerradas. Varias veces nos tocó hacer rutas alternas porque se cortaban los tramos por dónde veníamos. Por suerte estábamos en moto y podíamos rodar por el borde y pasar los peajes porque los granjeros no nos daban problema. En una de esas recorrimos 15 kilómetros de camiones y autos parados antes de poder salir de la autopista. Ese día llegamos a Puebla en la noche y Bill estaba muy estresado, y algo enojado conmigo, por la manejada nocturna a través del tráfico mexicano. Quedamos en un buen lugar al final, Casa Shalom, y luego salimos a unas birras porque era viernes y había un lugar agradable muy cerca. Era el 31 de octubre y celebraban la víspera del Día de los Muertos, la versión mexicana de Halloween.

Ibamos a pasar el Día de Los Muertos en Oaxaca. Entre Puebla y Oaxaca hay un tramo de carretera que es una manejada brutal a través de cañones impresionantes. Hasta este momento esa manejada era la mejor del viaje. Bill, que ha manejado por todo el mundo la ubicó entre sus 10 mejores manejadas. Cuando llegamos a Oaxaca el lugar estaba repleto. No me esperaba lo que encontramos. Había catrinas por todos lados y las calles llenas de jóvenes listos para la rumba. Por supuesto que fue imposible encontrar hospedaje en Oaxaca, o en algún lugar cercano. No tenía idea de lo grande que es esta celebración para los mexicanos. Gozamos algo de la fiesta, caminamos y tomamos unas cervezas, y luego partimos a buscar dónde dormir. Tengo que regresar a Oaxaca para el Día de Los Muertos. Ese viaje hay que planearlo con mucha antelación y reservar hospedaje con medio año antes.

La manejada bajando de Oaxaca hacia el Océano Pacífico resultó aún mejor que la del día anterior. ¡Impresionante! Las montañas y las curvas no paraban. Cerca del medio día encontramos una fonda llena de moteros y ahí mismo almorzamos. La gente había salido a aprovechar el día para recorrer ese tramo de manejada fuera de serie. Cuando ya estaba llegando el final de la tarde pasamos un río que se veía sabroso y ahí paramos y acampamos. Bill quedó encantado con un cóctel mixto de mariscos que comimos en un rancho al lado del Río Ostuta.

Al día siguiente despertamos algo averiados porque estuvieron buenas las cervezas de la tarde anterior. Dormimos en hamacas que colgamos entre los postes de otro rancho abandonado al lado del que visitamos. Ya yo estaba todo empacado y Bill seguía envuelto en su bolsa de dormir. No tengo idea como logró dormir porque cuando me acosté había quedado dormido en una hamaca de red. Despertó embolillado en una inmensa bolsa de dormir en una posición que no parecía cómoda y la noche se puso muy fría. Lo primero que hizo fue hacer café.

En la tarde llegamos a Ciudad Hidalgo, salimos de México, y cruzamos a Tecún Umán, Guatemala. La salida de México fue sencilla, la entrada a Guatemala fue algo complicada. Me tocó ayudar a Bill con el español y a sacar sus fotocopias de documentos. Por suerte pudimos pagar el permiso de importacion temporal porque todavía no habían cerrado los puestos donde se podía hacer el trámite. Guatemala tiene una de las fronteras más complicadas de Centro América porque hay que hacer muchos pasos para poder completar el trámite y uno de ellos es salir a buscar una agencia dónde pagar el PIT, además de todas las fotocopias que hay que sacar. Nos hospedamos en el Hotel Hollywood, un lugar muy sencillo con un nombre de mucho carácter.

En la mañana Bill hizo café y decidió que iba a revisar por qué su freno trasero no estaba funcionando. El mío tampoco estaba funcionando, y mis direccionales también estaban molestando. La verdad es que era algo importante, pero no crítico. Yo todavía no he arreglado la luz de mi freno trasero. No fue posible arreglar el tema de la luz del freno trasero de la BMW GS 1200 de Bill. Antigua era el destino para este día.

La manejada por Guatemala desde Tecún Umán hasta Antigua resultó ser algo muy complicado y lento. La vía era angosta, trepaba muchísimo, y constantemente quedábamos tras camiones que avanzaban a 20 kilómetros por hora. Aún así, la ruta estaba espectacular, con unas montañas muy hermosas y cada vez se ponía más frío. Hasta que llegamos a Quetzaltenango fue muy lenta la manejada. De ahí a Antigua, pasando por un costado de Ciudad Guatemala, fue excelente la manejada por la Interamericana, doble vía, buena superficie, y sin topes. En la tarde, cuando llegamos a Antigua, solo habíamos logrado recorrer 257 kilómetros. Hicimos un recorrido breve por Antigua (muy incómodo en moto por las calles empedradas) y buscamos un buen lugar para comer. Terminamos en un lugar recomendado por unos locales que vinieron a preguntar por nuestro recorrido. Antigua también estaba lleno de turistas, como siempre.

De Antigua a la frontera con El Salvador es una manejada relativamente corta. Había considerado saltarme El Salvador porque no me atraía atravesarlo por el tráfico, y porque era una frontera más que cruzar. Al final, por tiempo, decidí que usaría esa ruta. Entrar a El Salvador resultó ser muy sencillo, sin costo, y rápido. Eso fue hasta que a Bill no le funcionaba el trámite. El trámite de entrada a El Salvador es digital y se puede hacer por adelantado. Al llegar solo muestra uno el código a aduanas y se termina de validar brevemente. Pero a Bill se le trababa el formulario y tocó ir a la ventanilla para que allá lo resolvieran.

El tráfico por El Salvador resultó ser tan abismal como esperaba, y las calles son un desastre. El país está muy bien, se siente seguro, y se nota su progreso. Pero para viajar, para transitarlo, es sufrido porque hay muchos vehículo y la infraestructura vial no está a la par. Yo quería llegar a Honduras ese mismo día pero resultaba muy lento avanzar. Cuando ya llegaba la noche estaba cansado del estrés y decidí para. Bill, curiosamente, estaba contento con seguir manejando. Justo donde nos detuvimos había un restaurante: La Tóxica. Ahí paramos a comer, y ahí nos quedamos a dormir.

Salimos temprano a terminar el recorrido por El Salvador. Cuando llegamos a Honduras, Bill quedó atorado. Honduras requería visa para los ciudadanos del Reino Unido y Bill no tenía una. Ahí lo dejé y manejé como alma que lleva al Diablo atrás hasta llegar a Rivas en Nicaragua. Manejé a través de Honduras en medio día y recorrí la mitad de Nicaragua. Eran las 10 pm cuando paré de manejar. Sabía que de Rivas podía llegar a Panamá en un día y por eso seguí hasta llegar ahí. Ya estaba determinado a terminar mi travesía lo antes posible. Me compré comida para llevar y busqué un hostal donde pasar la noche. Me quedé en el Hostal Galán.

Al día siguiente me paré muy temprano, entré a Costa Rica, y en la tarde estaba cruzando la frontera para entrar a Panamá. La manejada fue muy agradable. La vía costanera Fernández Oreamuno la habían terminado de arreglar y fue sabroso recorrerla. Los dos cruces de frontera en Costa Rica resultaron sencillos y rápidos porque aún estaba vigente mi seguro y mi permiso de importación temporal. Sigue vigente hasta febrero así es que tal vez haga una visita rápida a Costa Rica antes que venza.

Paso Canoas

Al entrar a Panamá perdí una hora por el cambio del huso horario. Llegué a David a las 9 de la noche y visité a mi padrino. Desayunamos con calma al día siguiente y en la tarde estaba en El Valle de Antón con mis hijos. Había completado más de 16,000 kilómetros manejando sin mayores percances. Mi KLR regresó mejor de lo que salió de Panamá. Ahora me toca cambiar las balineras de la dirección porque ya no dan más y se nota que se han indexado. Ya las pedí…

DíaPaísInicioFinalKilometrajeNotas
1CanadáSalt SpringSpokane717.00KmFerry a Tsawassen, moto a Seattle, viaje con Dan a Spokane
2EEUUSpokane0.00KmLimpieza de carburador, llantas nuevas, cambio de aceite, y refrigerante
3EEUUSpokane0.00Km
4EEUUSpokaneSmith Rock601.00KmAcampada, Hood River
5EEUUSmith RockBrookings623.00KmNewport y Parque de Playa, acampada, buena manejada por la 101
6EEUUBrookingsSanta Rosa525.00Km101 y Redwood Highway
7EEUUSanta RosaCachuma Lake571.00KmAcampada en Cachuma Lake
8EEUUCachuma LakeSan Diego389.00KmJenny y Joel
9EEUUSan DiegoEl Rosario385.00KmBatería nueva, fronter México, Tijuana, Las Misiones
10MéxicoEl RosarioSanta Rosalía572.00KmAcampar en playa, gasolina por galón, manejada remota.
11MéxicoSanta RosalíaLa Paz587.00KmMulegé es una hermosura, acampar en playa El Tecolote, ferry hasta el día siguiente.
12MéxicoLa PazPichilingue534.00KmVuelta a Los Cabos, ferry a Mazatlán, dormir en el ferry.
13MéxicoMazatlánMagdalena408.00KmBill Mcanish, pinchazo en la autopista.
14MéxicoMagdalenaHuaniqueo448.00KmCambio de balatas traseras,
15MéxicoHuaniqueoPuebla360.00KmCasa Shalom, protestas en las autopistas
16MéxicoPueblaOaxaca354.00KmMotel La Siesta, Día de Los Muertos, más protestas.
17MéxicoOaxacaRío Ostuta359.00KmComida en rancho, campamento en río.
18MéxicoRío OstutaTecun Uman363.00KmFrontera México – Guatemala, Hotel Hollywood
19GuatemalaTecun UmanAntigua257.00KmHotel Posada San Felipe
20GuatemalaAntiguaEl Triunfo388.00KmRestaurante La Tóxica
21El SalvadorEl TriunfoRivas865.00KmHostal El Galán, frontera El Salvador – Honduras, Honduras – Nicaragua
22NicaraguaRivasDavid610.00KmCasa de Tío Guille, fronteras Nicaragua – Costa Rica, Costa Rica – Panamá.
23PanamáDavidEl Valle331.00KmShangri La
24PanamáEl ValleCasa127.00KmRegreso a Casa
7,433.00Km

Este es el resumen de un largo viaje. Es un resumen largo, pero condensado.

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