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Corriendo La Ciudad

De noviembre 1 a diciembre 15, 2018, Ricky Gates se corrió todas las calles de la ciudad de San Francisco, California, Estados Unidos. Le tomó 45 días, corriendo 7 horas, 22 minutos por día, y 46.5 kilómetros por día, recorrer todas las calles de San Francisco. Su esfuerzo quedó bien documentado con una cámara Gopro y su reloj con gps dejó guardado cada recorrido. Luego unos amigos suyos hicieron una presentación gráfica excelente de lo que hizo.

Ricky Gates y sus calles de San Francisco

El recorrido de Ricky ha servido de ejemplo e inspiración para muchos que se han propuesto hacer lo mismo en sus respectivas ciudades. Yo soy uno de los que me he entusiasmado con la idea y he estado haciendo el recorrido de las calles de Panamá poco a poco. Ricky hizo todo su recorrido, sin parar, siguiendo un plan y corriendo mucho todos los días. Yo mas bien he estado recogiendo los datos de mis corridas de 10 años y los he estado graficando al estilo de los mapas de calor de Strava.

Mapa de Calor de los corredores de Strava en Panamá

Para hacer mis mapas de calor encontré una rutina en python, un lenguaje de programación, que me permitía generar la imagen a partir de mis pistas de gpx. Primero tuve que bajar mis pistas de MovesCount donde tenía recorridos guardados desde el 2012 cuando conseguí mi primer Suunto Ambit. Antes había tenido un Garmin ForeRunner 301 pero ese reloj solo guardaba la distancia y el tiempo recorrido (en el 2009 la tecnología era muy básica). MovesCount y Garmin Connect permiten que uno descargue sus recorridos para guardarlos.

Mis recorridos también estaban en Strava, pero solo a partir del 2016 cuando comencé a cargarlos en ese servicio. Todo esto es muy interesante para mí porque es un recorrido histórico que mezcla tecnologías diversas con actividades que me gustan enormemente. Todo el proceso tomó su rato porque hubo que pedir mis actividades a MovesCount. Luego tuve que procesar esos archivos para transformarlos en tipo gpx (gps exchange files) a partir del formato fit en que me los entregaron. Y luego los procesé con la rutina Strava Local Heatmap de Remi Salmon. Esto es lo que conseguí hacer:

Mis Recorridos por Ciudad de Panamá

Me encanta ver el resultado en ese formato que expresa en colores más intensos los recorridos que más he hecho. Pero no se puede comparar un mapa de calor tan burdo contra algo como lo que le hicieron a Ricky Gates. La otra cosa que hace falta es saber cuanto de las calles de la ciudad me falta por recorrer. Es evidente que he corrido bastantes calles de la ciudad. ¿Pero cuantas son? ¿Cuáles me faltan? Nada de eso se puede ver en ese mapa de color tan básico. De paso, se pueden ver claramente delineados los senderos del Parque Metropolitano de Panamá que es lo que más corro regularmente.

Buscando herramientas para responder las preguntas que quedan pendientes con la gráfica anterior encontré muchas herramientas interesantes. Entre ellas encontré un sitio web que se llama CityStrides. Este sitio se conecta con Strava y te da un listado de todas las calles recorridas, y las que faltan por correr, por ciudad. Curiosamente, no existe Panamá como ciudad en Open Street Maps. Es un tema interesante porque el asunto es a nivel de gobierno. Solamente están definidos los corregimientos, pero no hay un solo límite que se pueda tomar para definir como está comprendida la ciudad.

Distrito de Panamá

Por la razón anterior, City Strides solo puede dar la información por corregimiento. Street Ferret, otra aplicación que también da estadísticas de calles recorridas, también tiene el mismo problema de no poder dar información de la Ciudad de Panamá, solo de los corregimientos.

Calles Recorridas en City Strides

En el último año he agregado un montón de calles y terminé San Felipe, Bella Vista y la mayoría de Calidonia. Para el 2022 termino Bethania y San Franciso, por lo menos.

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KLR

Fantasmas en La Máquina

Recientemente la moto se me apagó varias veces de regreso a la casa. Nunca había hecho eso. Cada vez que se apagó me eché a un lado para volver a arrancar la moto. Todas las veces volvió a arrancar y pude avanzar un poco más antes que se volviera a apagar. Cada vez traté algo nuevo buscando cual podía ser la causa del problema. Nunca encontré la causa precisa, pero pude llegar a la casa (por suerte estaba cerca). Al día siguiente, la moto me dio problemas para arrancar.

Ya venía jodiendo desde hace unos días y yo pensaba que era el botón de encendido. De hecho, había dado mantenimiento al botón recientemente, tal vez el día anterior. Obviamente el botón no era el problema, ese botón solo tiene que ver con el motor de arranque. Era intermitente lo que sucedía con el botón: a veces hacía girar el motor de arranque, otras veces no pasaba nada. Pero ahora no pasaba nada el 100% de las veces que apretaba el botón.

Se apaga al girar el timón

En uno de mis intentos logré arrancar la moto. En cuanto giré el timón se apagó el motor. Volví a intentar encender la moto, arrancó, giré el timón y se apagó. Evidentemente tenía un problema con algún cable, era un problema eléctrico. No había de otra, me iba a tocar desnudar la moto y revisar el cableado.

Revisando cableado

Mis cables estaban todos forrados en espiral de plástico para evitar que algo así pasara. Igual, los revisé visualmente y todos estaban aparentemente bien. Iba a tocar usar un multímetro y revisar la continuidad de cada cable. ¡Son muchos cables! Decidí comenzar por el tramo más probable e importante: el del control de corriente (el botón rojo). Ese control, en la derecha del manillar, tiene los alambres del freno derecho (para la luz de freno), el botón de arranque, y el de corte de corriente (el botón rojo).

Control Derecho

Había que desarmar el control para poder probar la continuidad de los cable que tiene. Estos cables van del control a un conector que va al ramal eléctrico detrás del tanque de desborde del líquido de enfriamiento. Curiosamente, de un lado hay seis alambres y del otro solamente hay cuatro, y no de los mismos colores. En cuanto comencé a probar los cables encontré que el chocolate no tenía continuidad. ¡Bingo!

Empate roto dentro de la funda

Me tocó cortar la funda del cable para poder volver a empatar el cable que estaba roto. Al hacer esto encontré que había un par de empates dentro de la funda (hechos de fábrica). Supongo que no había quedado bien hecho, o algo pasó, y se soltó justo donde empatan dos alambres con un tercer alambre. De paso, esto estaba indicado en el esquemático del cableado. Una cosa es verlo ahí y otra es verlo físicamente.

Después que arreglé el empate volví a conectar todos los cables y armar la moto nuevamente. Ahora mi moto arranca de una vez, cada vez. Bueno, más o menos, porque aproveché y cambié mi bujía por una nueva que ya tenía lista para el momento apropiado. Creo que no hice el ajuste correcto en la distancia de los electrodos. Me va a tocar sacar la bujía y volver a revisar este detalle. Gajes del oficio.

Por suerte estos cables estaban bien.
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Cloudsplitter 100 – Equipo

Este es un recuento del equipo que usé para la carrera, una nota para que no se me olvide lo que funcionó. En resumen, lo poco que usé funcionó excelente porque ya todo estaba probado anteriormente. Solo voy a listar lo que usé, notar su beneficio, y lo que tenía en las bolsas por si acaso que no necesité.

Esta carrera tenía tres estaciones con bolsas. Highknob en el punto más alto la visitaríamos 4 veces, Bark lo visitaríamos 3 veces en un recorrido, y Devil’s Fork Loop Parking Lot lo visitaríamos 2 veces en en otro recorrido. El primer día era ir y venir entre Highknob y Bark, el segundo día era bajar a Devil’s Fork Loop y dar un par de vueltas allá abajo, regresar a Highknob y tomar rumbo a la meta.

Aid
Station
Cum
Dist
Sect
Dist
ArrivalCut
off
Start0.00Km0.00Km8:00
High Knob Tower #112.48Km12.48Km10:39
Edith Gap24.96Km12.48Km13:18
Bark Camp Lake #131.73Km6.78Km14:44
Little Stony38.82Km7.08Km16:14Saturday 5:36 p.m.
Bark Camp Lake #245.90Km7.08Km17:44
Edith Gap52.70Km6.79Km19:10
High Knob Tower #265.16Km12.46Km21:48
Edith Gap77.62Km12.46Km0:26
Bark Camp Lake #384.41Km6.79Km1:52Sunday 4:53 a.m.
Edith Gap91.21Km6.79Km3:18Sunday 6:35 a.m.
High Knob Tower #3103.67Km12.46Km5:56
Devil’s Fork Loop Gate #1111.23Km7.57Km7:32
Devil’s Fork Parking Lot #1123.68Km12.45Km10:10
Devil’s Fork Parking Lot #2135.92Km12.24Km12:46Sunday 5:38 p.m.
Devil’s Fork Loop Gate #2141.63Km5.72Km13:58Sunday 7:04 p.m.
High Knob Tower #4149.20Km7.57Km15:34Sunday 8:56 p.m.
Finish Line161.68Km12.48Km18:13
Tabla de estaciones y distancias

En la bolsa de Bark dejé guantes, la linterna que usaría en la noche (Black Diamond Icon 200 con batería recargable de litio), medias extra, guantes, un gorrito caliente, un buff caliente, y comida (gels, Ensure, y Jolly Ranchers). En Highknob dejé la bolsa más grande con otra linterna de cabeza (Petzl Myo), zapatillas extra, medias extra, otros guantes, mi chaqueta impermeable, una camiseta manga larga de lana con cremallera en el cuello, otro gorro caliente, y más comida. En Devils Fork dejé comida y medias. La bolsa esa era más bien para dejar las cosas que usaría durante la noche.

Pensaba correr con la ropa que usualmente uso, un pantalón corto Nike con lycra de compresión integrado y bolsillos, mis zapatillas Hoka Speedgoat 4 (compré un par nuevo, las que tenía ya tenían el año de uso), y una camiseta de El Reto del Indio. Como el día amaneció lluvioso y frío, hice un cambio de último momento a la ropa que había usado en Ultra Tour Monte Rosa: un pantalón corto Kuhl Renegade, un calzoncillo de correr de compresión (este era un vil Jockey), una camiseta de lana delgada, y una camisa de lana. La lana calienta aún cuando esté mojada. Había llevado medias cortas de correr, pero también tenía unas media Injinji de lana de 3/4 de largo y las usé para este día.

con mi nueva hebilla
Con mi medalla y hebilla y la ropa que usé toda la carrera

Comencé la carrera con mi botella de mano llena de agua, y otra botella de 500ml de agua en el cinto (que tiene dos de esas). En el cinto llevaba geles, una linterna de mano pequeña (Fenix RC05 recargable, nunca la necesité), pastilla Jolly Ranchers, Salt Tabs (nunca las toqué), Tylenol e Ibuprofeno (me las tomé todas). A último minuto, y porque todavía podía, saqué la chaqueta impermeable de la bolsa que iba para Highnob (nunca la usé, y la dejé arriba en Highknob nuevamente).

Las Speedgoat 4 nuevas estaban un poco apretadas con las medias de lana. Nunca fue un problema, pero hubiesen estado más cómodas con varias usadas anteriores. Además, yo corro sin medias 99% del tiempo. Solo en carreras de larga distancia me pongo las medias (el maratón de 42kms es corto ;-) ). Por lo demás, las SG4 se portaron a la altura: me las puse, las amarré, y más nunca las toqué.

Las Speedgoat 4 nuevas que usé

Cuando llegué a Highknob boté el agua de la segunda botella y más nunca la rellené. Con mi botella de mano fue suficiente para toda la carrera. Me quedé sin agua un par de veces, pero por poco tiempo y nunca fue problema. Estoy seguro que me ayudó correr sin la el medio kilo de agua adicional, especialmente en las subidas.

Cuando llegó la noche me quité la gorra que llevaba y me puse un gorro caliente, una camiseta de lana, mis guantes, y me amarré mi chaqueta impermeable al cinto. Al rato me dio calor y me quité los guantes y la gorra. Las mangas de la camiseta me las recogí para refrescarme y abrí la cremallera del cuello. Creo que hubiese podido pasar toda la noche tal como estaba vestido durante el día. Pero siempre es necesario estar preparado por si algo pasa cuando hace frío.

Lo que mejor funcionó fue mi linterna de cabeza. Toda la noche pasó prendida en máxima potencia y a la mañana siguiente todavía quedaba la mitad de la pila de litio recargable disponible. Hace una gran diferencia correr con la luz en alta intensidad porque esto permite correr más rápido por la buena percepción de profundidad y la claridad visual que se obtiene. Esta es la mejor parte de mi equipo para la noche. Lee Conner, que corrió conmigo toda la noche, o al revés mejor, cambió sus pilas dos veces durante la noche.

Por el lado de la alimentación, me tomé 4 de los 6 Ensure que tenía en mis bolsas. Me bajó fácilmente, y se quedó adentro (aún más importante). Tal vez me comí unos 6-8 geles durante la carrera. El resto de mi alimentación fue comida sólida: tocino, burritos de huevo, quesadillas, sopa, emparedados de queso derretido, de jamón con queso, y galletas de chispas de chocolate. Nunca pasé problemas estomacales, y mi nivel de energía durante la noche fue excelente. ¡Ojalá todas las carreras fueran así de fáciles! No me refiero a que el recorrido fue fácil, me refiero a que no hubo dificultades adicionales, auto-infligidas. No vomité, no sufrí de nauseas, comí todo lo que se me antojó (y fue bastante lo que se me antojó).

Tal vez lo importante es que inicié mi alimentación desde el principio y nunca dejé de comer. Otras veces me saltaba la comida hasta varias horas de carrera, aunque siempre comía algo. Esta vez comí bastante desde el principio. Recogía una gran cantidad de comida en la estación y salía caminando y comiendo. También tomé la bebida isotónica que ofrecían (Heed), Ginger Ale, Coca Cola y café (bastante café en la noche).

Por último, ahora hay una Black Diamond Icon 700 que es más brillante que la que tengo. En un futuro cercan haré la inversión y consigo una de esas linternas nuevas. Una de mis dos Icon está en las últimas. Tal vez hasta murió ya porque no encendió cuando se la presté a Isa para su próxima carrera y se llevó la que usé en Cloudsplitter. La batería recargable hace que está linterna sea superior a todas las otras que he usado por la duración que le da a la lámpara. Además, con pilas recargables ya no hay que comprar y cargar más baterías (y luego tener que botarlas).

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Cloudsplitter 100 millas – Crónica

Cloudsplitter 100 posiblemente ha sido mi mejor desempeño en 100 millas. Tenía altas expectativas porque me había preparado como nunca antes. Todos mis signos vitales estaban marcando buenos valores. Quería probar cuanto podía dar en mi primera carrera de 161 kilómetros a los 60 años y mi última carrera larga había sido hace dos años.

El día de la carrera empezo frío y lluvioso. Ya el pronóstico lo había advertido y estaba preparado. Elegí una camiseta liviana de lana, una camisa de lana y un pantalón corto de caminata con un calzóncillo deportivo separado. Esta combinación ya la había probado en el Ultra Tour Monte Rosa. La lana tiene la característica de mantenerte caliente aún cuando se moja y no absorbe mucho líquido. El pantalón también era de un material que repele el agua. Por último, elegí mis medias largas de lana Injinji y unas zapatillas Hoka Speedgoat 4 de paquete. ¡Todas las casillas marcadas con el vestuario!

Esperando la partida me preocupé por la cantidad de lluvia que caía y el viento que soplaba. Mi chaqueta impermeable la había puesto en la bolsa que iba para Highknob, el punto más elevado de la carrera. Por suerte las bolsas no se las habían llevado así que decidí recogerla y amarrarla alrededor de mi cintura como medida preventiva contra el frío y el agua. Ahora sí estaba preparado contra todo con la posibilidad de llegar a tres capas térmicas.

Partida

Cuando sonó el disparo de partidad, literalmente, partí con un paso cómodo. Fui apretando un poco el paso para estar seguro de entrar al sendero que nos llevaría a Highknob entre corredores más rápidos para no quedar atrapado entre trepadores lentos. Es duro recuperar el tiempo perdido si sucede eso. Curiosamente, aunque iba cómodo, mis palpitaciones estaban más elevadas de lo que esperaba.

El sendero que trepábamos estaba espectacular con las hojas de otoño cubriendo el piso y los árboles vestidos con sus mejores colores. La inclinación del sendero era gentil y estaba podiendo promediar 6kms/hora, un ritmo decente para la trepada (10 minutos por kilómetro). ¡Mis pulsaciones estaban casi al máximo! ¿Qué me estaba pasando? Me sentía cómodo, no estaba respirando fuerte, no entendía la razón de esto pero decidí que era una carrera y el esfuerzo no me iba a matar. Curiosamente, estaba pasando gente. Termine los 12.6kms de trepada en menos de dos horas.

Dejé mi chaqueta en Highknob, donde debió estar siempre. Me tomé un Ensure de mi bolsa, rellené mi botella de Heed (la bebida isotónica que estaban repartiendo) y continué mi corrida. Hice una transición bastante rápida. Cuando salí hacia Edith Gap Aid Station, a 12.6kms, seguía a 6kms/hora de promedio y ahora tocaba bajada. Aceleré como a 8kms/hora.

Mis pulsaciones no bajaban. Debieron haber bajado bastante cuando paré en la estación. Bueno, era lo que era y listo. Iba a dejar todo en el camino. Seguía pasando gente. Bajar rápido no requiere de mucho esfuerzo, solo algo de habilidad y temeridad. El camino estaba suave, cubierto de hojas, y en buen estado.  El bosque realmente estaba precioso. Cuando he corrido en Massanutten el follaje ha estado todo verde por ser primavera. Ahora estaba variegado, lleno de colores y tonos.

Después de bajar un rato el sendero se torna menos inclinado y quedamos paralelos a la quebrada Mountain Fork. Esta quebrada nos acompañaría hasta Edith siguiendo el sendero de Chief Benge. Había ocasiones en las que el sendero cruzaba la quebrada y la gente bajaba el ritmo. Al rato quedé en un grupo largo que iba liderizado por una jóven que trepaba rápido. La reconocí porque tenía una piernas gruesas y fuertes que no parecían de corredora (pero evidentemente corría bien).  Esta muchacha bajaba el ritmo bastante cuando encontraba terreno técnico y yo estaba de último en esa fila. ¡Esto no era bueno!

Hice un esfuerzo y me fui pasando a todos en la fila hasta que los dejé atrás.  Otros hicieron lo mismo y yo quedé delante de una nueva fila. Ahora yo controlaba mi ritmo y los que querían pasar podían hacerlo cuando quisieran. En menos de dos horas llegamos a Edit Gap. El olor a tocino me cautivó. Llené mi botella de Heed, tomé un burrito de huevo, varias tiras de tocino y dos galletas de chispas de chocolate y seguí mi camino. En esta estación tenía un cuerno que se podía escuchar a un kilómetro de distancia y lo suenan cada vez que llega algún corredor a este punto.

El recorrido a Bark sigue la quebrada Little Stony y la va cruzando varias veces. Me sorprendía lo fácil que me estaba resultando esta carrera, esperaba que iba a ser más difícil. Creo que las piedras de Massanutten ya habían coloreado mis expectativas sobre el sendero. Lo encontré en buen estado y bastante plano. Seguía pasando corredores poco a poco con mi ritmo de 6 kilómetros por hora. Yo lograba atravesar las dificultades ocasionales en menos tiempo que los demás. También había entrenado mucho vertical, 10,000m+ mensuales en los últimos meses y por eso podía correr las leves pendientes del recorrido.

Perfil de elevación de Cloudsplitter 100m

Pasé a través de la estación de apoyo de Bark bastante rápido. Esta era la tercera estación en mi recorrido, y la segunda con bolsa de apoyo. Aquí paré a tomarme un Ensure para asegurarme de tener calorías adentro para mantener mi ritmo de carrera. De aquí iba a la estación de Little Stony, una pequeña estación que estaba al final de esta sección de carrera y que tocaríamos una sola vez. De aquí a Stony era una leve bajada y luego de regreso a Bark.

El recorrido a Little Stony me gustó mucho. Era un sendero bastante angosto a través de árboles y arbustos frondosos. De este lado de la montaña, íbamos hacia el punto más bajo de esta etapa. Llegué a Little Stony más de dos horas antes de lo que esperaba en mi estimación de terminar en 34 horas la carrera. La verdad es que todo me estaba saliendo mucho mejor de lo que esperaba. Tomé un par de galletas de chispas de chocolate, un gel, un medio emparedado y arranqué de regreso a Bark. En algún momento me crucé con Luis Carlos, justo en cruce de agua. LC venía muy bien y se veía tranquilo con su carrera.

La pendiente de regreso a Bark era leve. Lo que podía correr con facilidad ahora tomaba un poco de esfuerzo, pero seguía corriendo mientras ascendía de regreso a Highknob, la parte más alta de todo el recorrido. regresé a Bark a las 3:13pm, mucho antes que las 5:44pm que había estimado. Había dejado mi lampara de cabeza aquí porque la noche me iba a caer encima antes de llegar a mi próxima bolsa de apoyo en Highknob. Tenía la opción de irme sin lámpara, usar mi linterna de mano y recoger otra linterna de cabeza arriba. De allá tenía que regresar hasta acá una vez más. Salí con la linterna en la cabeza de todos modos, a pesar que era pleno día.

Ahora ya estaba trepando un poco más, pero seguía corriendo y ahora estaba manteniendo mi posición en el grupo de corredores que ya estaba más explayado. Pasé por la estación de Edith Gap a las 4:28pm, casi tres horas antes que las 7:10pm que había estimado. Aquí había tocino, emparedados de queso derretido, y más galletas. También tenían electrolitos de Hammer. Me tomé un par por si acaso, y unas Tylenol para no dejar de aprovechar que podía tragar pastillas sin problema. Me fui caminando con mi comida de una vez.

Regresé a Highknob con luz de día. Había cargado mi linterna por gusto y estaba tres horas por delante de mi estimado. Hacía un frío endemoniado arriba de la montaña y ya la noche iba a caer pronto. Me puse más ropa, guantes y una gorra para el frío en lugar de la que tenía, que era de El Valle Fun Run. Me tomé otro Ensure, recogí más comida y salí de regreso a Bark: a bajar esta loma por última vez. Ya me quedaban menos de 100 kilómetros por correr y todo había salido de maravilla hasta ahora.

Al poco rato de estar corriendo me dio calor y paré a quitarme los guantes y el gorro. Me había puesto un capa de lana gruesa con cremallera debajo de la camisa que tenía. Ahora tenía tres capas: una camiseta delgada de lana, un manga larga de lana, y una camisa de lana de manga corta. En lo que hacía esto me pasó una mujer a buen ritmo y decidí corretearla. Al rato la alcancé, y luego me la pasé. Ella apretó su paso también y se me pegó detrás. Le ofrecí dejarla pasar y me dijo que debía recordar que yo me la había pasado a ella y ella estaba contenta de estar ahí. ¡Perfecto, acordamos que la miseria adora compañía!

Como ya era de noche, a ambos nos convenía correr juntos para mantenernos entretenidos. Lee Conner, así se llama, acababa de correr No Business 100 millas hacía dos semanas, era dentista, hablaba español machacado, y era excelente corredora con mucha experiencia (6 veces más ultras terminadas que yo). Corrimos juntos hasta Edith Gap y llegamos a las 9:13pm, tres horas antes que mi estimado para 34 horas. Tomamos café, un derretido de queso, llenamos botellas y seguimos nuestro camino. Estábamos haciendo buena compañía, la conversa era entretenida y el tiempo estaba pasando rápido.

En Bark, donde ya nos tocaba dar la vuelta para iniciar nuestro ascenso #3 de regreso a Highknob, Lee decidió cambiar calcetines y limpiarse los pies. Yo aproveché para tomarme otro Ensure, una sopa de pollo, y más café. También cambié los guantes que traía en el pantalón por otros más delgados que tampoco usaría en toda la carrera. Mas bien estaba teniendo algo de calor cuando corría. Parado me daba frío, pero las tres capas me calentaban y me hacían sudar. Me subía las mangas de la chaqueta de lana y con eso refrescaba suficiente cuando corría.

En la subida a Highknob, pasando por Edith Gap, pasamos mucha gente. A veces iba yo delante, otras veces Lee liderizaba nuestro dúo, y entre los dos marcamos un ritmo cómodo y eficiente que estaba llevándonos a pasar a los corredores que caminaban loma arriba. Nosotros también caminábamos ocasionalmente, pero corrimos bastante. Cuando llegamos por tercera vez a Highknob, a las 2:45am, seguía con las tres horas de ventaja sobre mi estimado de 34 horas para esta carrera. Hacía frío en esta estación y la dejamos atrás rápido. Ahora bajábamos hacia Devil’s Loop Gate. Hacía un viento gélido de este lado de la montaña.

Cuando llegamos a la estación, de la nada apareció el líder de carrera. ¡Era una mujer! Mika Thewes terminaría ganado esta carrera como con 20 minutos de ventaja sobre el primer hombre. Ya estaba a menos de 21 kilómetros de terminar. En nuestra corrida a Devil’s Fork Loop no encontramos a nadie correteando a la líder con posibilidades de alcanzarla. El circuito que venía ahora lo teníamos que hacer dos veces y era la parte más técnica de todo el recorrido de carrera. En esta sección nos fueron alcanzando varios corredores. Eventualmente nos dejaron atrás la mayoría.

Lee se estaba apagando por el sueño y bajamos mucho nuestro ritmo. Curiosamente, yo estaba muy despierto en esta madrugada. Tal vez era por estar cuidando a Lee que hasta soñaba despierta. Ocasionalmente se quedaba parada cuando había pequeñas ramas en su camino, como confundida con el obstáculo. Así fuimos avanzando a través de este tramo que tenía muchos cruces de río, era algo rocoso, y con pendientes más inclinadas que todo lo que habíamos corrido hasta ahora. En un momento dado, después de un cruce de río, hasta dimos marcha atrás sin querer y fue Lee la que se dio cuenta del error que habíamos cometido.

Eventualmente lograríamos llegar a Devil’s Fork Loop parking lot cuando rayaba el sol cerca de las 8am. Había perdido algo de la ventaja contra mi estimado y ahora estaba como dos horas por delante de mi estimado. Cero estrés, había salido el sol y ya estábamos en buena forma nuevamente. Lee se cambió de zapatillas, yo me tomé otro Ensure, más comida sólida, y rellené mis botellas. Vimos a Shalini partir a su segunda vuelta de este recorrido. Ella estaba en tercer lugar de las mujeres en este momento, Lee iba de cuarta.

En la subida nos alcanzamos a Shalini, pero yo no tenía energía para pasármela (y tampoco estaba tratando). Cuando terminamos de trepar y arrancamos con la bajada de regreso a la estación que habíamos dejado atrás, nos pasamos a Shalini y su acompañante de carrera (pacer). En esta segunda vuelta, ya de día, íbamos muy bien y llevando buen ritmo. Lo que había sido duro de noche ahora resultaba fácil. Esta segunda vuelta la haríamos en 2:48. Hicimos una hora menos en la segunda vuelta comparada con la primera que fue de noche. Cuando regresamos a la estación estaba nuevamente tres horas por delante de mi estimado. ¡Todo marchaba de maravilla!

Lee volvió a cambiarse sus zapatillas. Yo seguí comiendo lo que encontrará. Partimos rumbo a la meta justo cuando Shalini terminaba su segunda vuelta del Devil’s Fork Loop. Lee ahora iba de tercera entre las mujeres. Seguro que Shalini haría un esfuerzo por alcanzarla de vuelta. Lee estaba trepando muy bien, pero a mí ya me estaba costando subir. El esfuerzo que había hecho me estaba limando. La espalda comenzó a molestarme por la leve inclinación del torso que es necesaria para trepar eficientemente. Los músculos de mi espalda se estaban fatigando. «Houston, we have a problem!»

Cuando regresamos a Devil’s Fork Loop Gate eran las 11am del segundo día, tres horas exactas por delante de mi estimado. Ya podía caminar de regreso al final y haría buen tiempo, cerca de 31 horas. Lo que me quedaba de trepada era poco, de donde estaba de regreso a Highknob eran como 8 kilómetros y luego 12.5 más bajando a la meta. Eventualmente le dije a Lee que me dejara atrás porque yo ya estaba impedido para moverme a un ritmo decente. Ella pretendía acompañarme a la meta pero cuando le recordé que Shalini venía atrás accedió a dejarme. Yo igual iba a llegar, lento pero seguro, sin prisa pero sin pausa.

Cuando me quedé atrás ya estaba muy cansado y caminar me hacía jadear. Recogí un bastón de orillas del camino y con eso podía ayudar a mi espalda a no doblarse tanto. En las pocas bajadas que encontraba deja el bastón atrás y luego tomaba otro en la próxima subida. Llegué a Highknob a las 12:35pm. Ya, al paso que llevaba, iba al mismo ritmo que había calculado para toda la carrera. Solo faltaban 12.5 kilómetros y terminaba.

La bajada me pareció interminable. Aún bajando me parecía que iba subiendo. Pero seguía moviéndome, eso era todo lo que necesitaba hacer para terminar. Se me acabó el agua como a la hora de haber dejado Highknob, tenía sed. Sabía que llegaría antes que la sed se tornara un problema mayor. Ya esta carrera era mía. Realmente había dado todo lo que tenía. Para la próxima carrera me hice una nota mental para entrenar mi espalda más de lo que lo hice para esta (nada).

Crucé la meta en 31:34, mi cálculo optimista era hacerlo en 34:13. Llegué dos horas y 39 minutos antes. Mi entrenamiento había funcionado muy bien. Había corrido con Luis Carlos dos Parques Metropolitanos de madrugada todas las semanas por los últimos cuatro meses. También había corrido con Iñaki y Mónica otros dos Parque Metropolitanos semanales. Y los fines de semana hacia uno o dos fondos largos en Cerro Azul y Pacora con los grupos que estaban corriendo regularmente esas rutas, o hacía fondos en El Valle con mi hermano y su familia.

Parciales
6:27, 7:50, 8:26 y 8:52 fueron los parciales de cada cuarto de carrera
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Cloudsplitter 100 millas

En una semana exacta estaré recogiendo mi paquete de carrera para Cloudsplitter 100m en Norton, Virginia. Si termino la carrera obtendré mi hebilla #12 y empato a Jose Orillac que llegó ya a esa cantidad. Voy a estar corriendo con Luis Carlos Stoute que también va por la misma distancia. Ya este año Jose y Luis Carlos completaron su carrera de 100 millas, y Luis va por su segunda. Yo no he podido correr esa distancia desde el 2019 por el tema del momento, COVID, por el cual me han cancelado las carreras que tenía alineadas.

Esta carrera será mi primera carrera de 160 kilómetros en mi sexta década. Esto me preocupa un poco, pero nada fuera de lo normal. Voy a llegar muy bien entrenado para este evento. Tal vez esté mejor entrenado que para cualquier otra de las carreras anteriores.

Entrenamiento 2021

He venido progresivamente incrementando mis horas de entrenamiento hasta llegar a 50 horas en septiembre de este año. Además de las horas, logré acumular mas de 10,000 metros de desnivel en los últimas meses de entrenamiento. La mayoría de mi entrenamiento lo he hecho a una velocidad muy conservadora pero ya este mes aumenté mi ritmo promedio y he podido correr rápido con mucha comodidad. Ahora que estoy bajando la carga de mi entrenamiento he hecho unos esfuerzos para probar como estoy relativo a esfuerzos anteriores y he logrado superar algunas marcas.

3er Lugar en Back Door Man

Mejoré haciendo 67 segundos menos subiendo la loma del Parque Metropolitano. Cuando estaba en pleno entrenamiento generalmente estaba muy cansado para poder hacer un buen esfuerzo, y tampoco valía la pena hacerlo. Ahora que he bajado la carga, y que ya estoy acostumbrado al entrenamiento regular, puedo hacer el esfuerzo sin preocupación de lastimarme. Hace varias semanas atrás hice unos intervalos a velocidad y me lastimé. Me tomó buen rato recuperarme y he dejado todo trabajo de velocidad fuera de mi entrenamiento. Cuando regrese de Cloudsplitter voy a retomar el tema de velocidad para tratar de mejorar mi tiempo en Massanutten.

En Cloudsplitter tenemos 40 horas para terminar. No quiero hacer tanto tiempo en esa carrera porque voy a terminar muy cansado. Seguro que igual de cansado estaré si hago menos, pero mentalmente esas últimas horas son muy difíciles. He hecho 34 horas y sencillo en cuatro Massanutten 100m que he terminado. Está carrera tiene unos mil y tantos metros más que MMT 100, y 5 kilómetros menos. Creo que será muy similar la dificultad en esta carrera y quisiera estar cerca de ese tiempo cuando termine. Ya veremos que pasa en la corrida.

Me enfoqué mucho en trabajar mi corazón porque a principio de año sentía que estaba actuando raro cuando me esforzaba. Hice mucho entrenamiento a bajas pulsaciones y evité hacer esfuerzos que me llevar las pulsaciones al 100% porque me dejaban muy agotado el resto del día y el corazón quedaba con latidos irregulares. El resultado de ese entrenamiento es que ahora tengo mi promedio de pulsaciones en reposo en 45 pulsaciones por minuto y puedo moverme bastante rápido sin que se eleven mucho mis pulsaciones.

101 PPM promedio

Una corrida suave en el Parque Metropolitano no causa mayor estrés a mi corazón en estos momentos. Al final elevé un poco las pulsaciones subiendo la última loma de la corrida. Casi el mismo recorrido pero 7:03 por kilómetro, en lugar de 7:56 por kilómetro, me elevó las pulsaciones a 128 en promedio. Esas pulsaciones siguen estando relativamente bajas. El resultado del entrenamiento es que puedo moverme a buen ritmo sin mucho estrés al corazón. Yo espero que no me agote mucho el esfuerzo de correr Cloudsplitter en un tiempo razonable.

128PPM promedio

Otro logro importante es que con todo el entrenamiento que hicimos me quite 5 kilos de encima y esto seguro también tendrá un impacto considerable en el resultado final de esta carrera. Bajé de 78 kilos a 73 kilos en promedio. El consenso es que cada medio kilo permite un ahorro del 1% en el tiempo de carrera. Eso resultaría en 108 minutos menos en 36 horas estimando conservadoramente un porciento por kilo. Es aún más beneficioso reducir el peso en las zapatillas, pero ya tengo las más livianas con las que puedo soportar correr 160 kilómetros sin mayores molestias.

Resumiendo, voy con 11 carreras de 160km de experiencia, bien entrenado y con menos peso. En contra tengo 60 años encima. Espero que lo primero contrarreste lo segundo. Mi plan es ir sin prisa pero sin pausa hasta cruzar la meta. Ya veremos como nos va a Luis Carlos y a mí en esta corrida.

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Caminatas

San Cristóbal y Río Piedra

Este fin de semana caminamos desde Altos de Pacora hasta San Cristóbal y Río Piedra. Fue una caminata relativamente corta que alargamos a tres días para hacerla aún más fácil. Ya estamos entrados en años y fácil es mejor que difícil. El camino hasta Río Piedra es casi todo bajada, pero desde Altos de Pacora hasta San Cristóbal la bajada es muy empinada con pendientes de hasta 30% de inclinación (hasta 40% según mi gps, pero no creo que esto sea correcto).

Inicio de la cuesta de concreto

Empezamos a caminar el viernes en la tarde para que poder pasar dos noches acampando. Hasta Río Piedra son 9 kilómetros, 6 hasta San Cristóbal. Hacían tiempo no caminábamos y estábamos muy emocionados de poder volver al campo. Mi hijo Irving nos acompañó y fue una de las motivaciones principales para hacer el paseo.

El resto del grupo, nueve otros caminantes, eran compañeros del Hash (corredores) que también gozan mucho de caminar y acampar. Ya tenemos muchos años organizando nuestras pequeñas aventuras. La pasamos muy divertido en el camino hasta San Cristóbal. Los que llegamos primero esperamos junto a una quebrada.

Robert y Sonia
Llegan al San Cristóbal

Cuando llegamos al Río San Cristóbal propiamente, buscamos donde acampar cerca del río. La comunidad queda un poco antes y es accesible con un buen 4×4 pero siempre existe la posibilidad en el invierno que una lluvia fuerte haga imposible la subida de regreso. La primera noche estaba programada de estilo libre: cada quien se comía lo que trajo. Lo principal era estar juntos cerca del río y compartir el ambiente tan hermoso que nos rodeaba. Cada quien se ocupó de colgar su hamaca, o armar su tolda inmediatamente.

Oyendo música y conversando

El sábado temprano pusimos agua a hervir para hacer café, té y avena. Mientras el agua se calentaba cada quien fue recogiendo lo suyo y preparándose para continuar nuestro paseo. Hoy llegaríamos al mismo Río Piedra. No teníamos mucho apuro porque la camina sería bastante corta. Unos amigos también se nos unirían más tarde. En teoría llegarían mientras desayunábamos, en la práctica fue durante el almuerzo. Me encanta cuando podemos pasar más de una noche durmiendo en el monte. No siempre es posible encontrar el tiempo para separarse de la ciudad por tanto tiempo. Como llevamos tanto tiempo encerrados por esta pandemia, varios encontraron como hacer el espacio para poder venir a este paseo.

Irving y Sara recogiendo sus hamacas

Por suerte nos tocó un clima excelente el viernes y sábado. Cualquier lluvia fuerte pudo haber cambiado mucho el viaje. Si el San Cristóbal se crece, no hay forma de llegar a Río Piedra hasta que baje su nivel. La caminata es mucho mejor por el sendero a Río Piedra porque está toda arbolada. Hasta nos tocó gozar de la compañía de un mono araña juvenil mientras hacíamos una para para agruparnos. También vimos una avispa parasitoide depositando sus larvas en un escarabajo azul. Hilde comentó en un momento que no había visto muchas aves, y la verdad es que yo tampoco vi nada especial volando.

Hilde y Janeth

Llegamos justo para el almuerzo al Río Piedra. El agua estaba cristalina, helada y deliciosa. Ibamos a tener toda la tarde para disfrutar del lugar, de una bonita playa y una poza honda de color esmeralda. Casi todos terminamos en el agua de una vez. Rápidamente fue apareciendo jabón y champú, íbamos a estar limpios y olorosos para la comida.

Llegando al Río Piedra

Después de almorzar nos fuimos a buscar el Río Chagres. Al final no llegamos, pero encontramos unos lugares muy hermosos. No llegamos porque nos pusimos a revisar un rancho del otro lado del camino. El Río Piedra ya lo he remado desde donde llegamos hasta el Chagres. Es un río espectacular. Aventuras Panamá comienza su Reto del Chagres desde el Río Piedras, pero cada vez tiene que comenzar la remada más abajo porque se ha estado secando el río (su nivel ha bajado en los últimos 20 años).

Río Piedra con poca agua

Cuando regresamos habían llegado Popo, Jorge y Jerry que salieron en la mañana del sábado de Altos de Pacora. Ahora éramos 14 en el grupo. Aportaron viandas y bebestibles al grupo que ya habíamos agotado en la primera velada. También trajeron más estufas para ayudar a cocinar la cena. Hacer una cena para 14 personas con una sola estufa es complicado. Popo, Jorge e Irving se encargaron de hacer la salsa para la pasta con salmón, crema y parmesano y yo me encargué de la pasta.

Preparando la cena

En la tarde llovió y varias hamacas que llevaban mucho tiempo guardadas se mojaron por haber perdido su impermeabilidad. Muchos llevaban varios años sin acampar por esta pandemia, y porque no habíamos hecho una caminata tan fácil en mucho tiempo. Al final todos dormimos bien. Cuando pasó la lluvia cada quien arregló su hamaca, y con la barriga llena y el corazón contento encontraron su sueño sin problema.

Hilde, Sara, Janeth, Sonia, Arge, Pati y Carlota
Hamacas cerca del río

Al día siguiente repetimos nuestra rutina típica de desayuno, recogimos nuestros pertrechos y salimos de regreso hacia los autos. Nos tocaba una buena trepada para regresar a Altos de Pacora. Partimos el regreso en dos tramos, el primero de unos tres kilómetros hasta San Cristóbal. Ahí paramos a almorzar en el río mientras nos bañábamos en el agua helada y cristalina.

Después del almuerzo venía la verdadera trepada: casi 6km y 550 metros de ascenso. Por suerte nos cayó el agua encima en la subida y fue refrescante el camino. Cuando llegamos a los autos teníamos unas pintas esperando y había un grupo de El Valle Run Run que también había corrido por Altos de Pacora hasta Río Piedra. Cambios unas Balboas tibias por las frías que ellos tenían y pusieron a enfriar las nuestras en su hielo. Nos tocó cambiarnos bajo la lluvia. Por suerte había cargado una lona grande que ayudó a la tertulia mientras nos arreglamos para el regreso.

Pati y Robert listos para regresar

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KLR

KLR 650 2011

Este año cumplí 60 años y mi KLR 650 2011 cumplió 10 años, o los va a cumplir. Igualmente, este año su medidor debe llegar a los 60,000 kilómetros. Así es que vamos de la mano en varios sentidos. Esta es mi segunda KLR, la anterior era una generación 1 del 2006.

Saliendo de Boquete de regreso a la ciudad de Panamá

Esta KLR la tengo desde el 2016. Ya voy para cinco años con ella y me ha salido tan buena como la anterior. La verdad es que, como casi todos los dueños de este tipo de moto, me he vuelto un fiel adherente a este vehículo que ha permanecido casi igual desde que salió al mercado en 1987. Ayer anunciaron que salió una tercera generación de la KLR (después que la habían descontinuado en el 2018). En este enlace se puede ver una juxtaposición de los dos modelos.

KLR 650 2022

Mi KLR vino de Canadá rodando y mi plan es rodarla de vuelta alguno de estos años, hasta Alaska. Y luego rodar de regreso y seguir por ahí mismo hasta Patagonia. Para ese propósito he estado aprendiendo diligentemente como mantenerla rodando haciendo todos sus mantenimientos yo mismo. La verdad es que me gusta la mecánica. Esto no es evidente en las entradas que he escrito en esta bitácora que llevo desde hace muchos años, pero es así.

Cadena nueva

Lo primero que hice cuando recibí esta moto fue cambiarle todo el sistema de tracción porque venía destruido. Le cambié su cadena, piñón y estrella trasera en cuanto la recibí. La verdad es que su dueño anterior (Gustavo era el segundo dueño de esta KLR) había abusado de la cadena. Después me tocó cambiar la guarda del basculante porque la cadena se la había comido.

Guarda del basculante

Luego se me comenzó a calentar la moto en la ciudad y me di cuenta que el radiador venía con un leve escape. Cuando me vendieron la moto era evidente que alguno de los dueños anteriores se había dado una buena caída. El radiador quedó tocado en ese evento y a mi me tocó darle solución. Primero llevé a que me repararan el radiador. No quedé muy seguro del trabajo de reparación así es que pedí un radiador de repuesto y lo cambié.

Radiador

Procedí a cambiar el doohickey por uno de Eagle Mike con resorte de torsión. Este es un cambio muy común en esta moto porque el diseño de fábrica no es muy bueno y si si la pieza original falla la cadena del tiempo se desajusta y puede causar daños en el motor. Para esto hay que abrir una de las tapas del motor y reemplazar el tensor de la cadena interna del motor. Por ahí mismo aproveche y cambié la bujía por una de iridium de larga duración.

Doohickey

También revisé el ajuste de las válvulas del motor. Esto hay que hacerlo un par de veces en la vida del motor para verificar la holgura de las mismas. Unas válvulas apretadas son un problema para el motor. Mis válvulas estaban dentro de las especificaciones así es que pasará un buen rato antes que sea necesario volver a revisarlas.

Medición de válvulas

Siguiente en la lista de ajustes fue engrasar la dirección de la moto. Para este trabajo hay que desnudar todo el carenado y desmontar los tubos de suspensión delanteros. En el proceso encontré que el cable del embrague tenía un leve desgaste así que lo cubrí con cinta eléctrica y lo forré con un espiral de plástico para alargar la vida del mismo. En ese momento también cambié el aceite de la suspensión delantera ya que tenía desmontados los tubos y les tocaba el mantenimiento.

Más adelante cambié el resorte de la suspensión trasera por uno más rígido. Aún así sentía que la suspensión trasera estaba floja y decidí hacer una reconstrucción del amortiguador trasero. Efectivamente, la diferencia fue notoria después de este trabajo y quedé con un amortiguador renovado y más firme. Uno de los grandes atractivos de esta moto es que es muy básica y todo se le puede arreglar sin mayores complicaciones.

Amortiguador trasero reconstruido

Después de hacer el trabajo de la suspensión trasera quedé pensando en la suspensión delantera. Había leído de una adaptación al amortiguador que cambiaba por completo su modo de trabajo instalando una válvula que regulaba el flujo del aceite hidráulico. Decidí hacer este trabajo y volví a desmontar los tubos de la suspensión delantera. Hubo que perforar los tubos atenuadores para permitir que el aceite fluyera sin impedimento y dejar que la nueva válvula controlara la suspensión. ¡El trabajo fue un éxito!

Eje del triple

El eje del triple de la KLR fue el objetivo del próximo mantenimiento. Este se traba por oxidación si no se le hace el mantenimiento a tiempo. Me costó mucho trabajo sacar ese eje pero al final logré hacerlo y lo dejé bien engrasado. Ahora espero que la próxima vez que le toque grasa a esta pieza no me de tanta lata.

Tuve que cambiar todo el cableado eléctrico de mi KLR porque lo destruí sin querer. Había decidido que le haría una modificación para fijar el cuadro trasero con un perno. El cuadro trasero de las KLR generación 1 y 2 está sujetado por tornillos. En la generación 3 que acaba de salir decidieron soldar todo el cuadro de la moto. Pero en la mía estos tornillos que sujetan el cuadro pueden fallar en viajes extendidos así que procedí a taladrar el marco central para cambiar de dos tornillos a un solo perno central.

Maso eléctrico

En esa perforación me descuidé y taladre el maso eléctrico de mi moto y la maté, le perforé la médula a la pobre. Por suerte en ebay conseguí un maso eléctrico de segunda por un décimo de lo que me hubiese costado uno nuevo. Al reemplazar el maso eléctrico pude arrancar varios injertos eléctricos que Gustavo, o Quelsey, le habían hecho. Bueno, después de este trabajo puedo confiar que mi sistema eléctrico esta en excelente estado.

Perno del cuadro trasero

Los émbolos maestros del freno delantero y trasero necesitan mantenimiento regular. Hay que reemplazarle los cauchos cada tantos años. Estos trabajos también se los he hecho yo. Además desarmé los tacos de freno y sus pistones para limpiar y engrasarlos. Los frenos de las KLR no son los mejores del mundo. Un poco de mantenimiento los mantiene funcionando para que frenen aunque sea un poco retrasado. Cada vez que el freno delantero, o trasero, comienza a ponerse duro hay que reemplazar el líquido de freno.

Por supuesto que el cambio de aceite regular es otro de esos mantenimientos que hay que aprender. En cualquier viaje largo va a tocar cambio de aceite. Llegar a Alaska toma 11,000 kilómetros. Esa distancia requiere cambio de aceite y filtro de aceite.

Todos los mantenimiento que le hecho a mi KLR han sido con herramientas que tengo en un par de bolsas que llevo en mis viajes en la moto. Ocasionalmente uso otras herramientas, pero casi todo el trabajo lo hago con las herramientas que cargo en la moto para estar seguro de poder hacer el mantenimiento cuando este en ruta durante un viaje. Este trabajo incluye cambiar llantas con las cucharas que llevo en el juego de herramientas. Después de hacer este trabajo un par de veces he decidido pagar por el cambio de llantas (o rogar para que me lo hagan al comprar los cauchos). Pero igual hay que saber hacerlo porque nunca sabes cuando va a tocar hacerlo en la carretera.

Ya puedo identificarme plenamente con Robert Pirsig y el personaje de su libro «Zen and the Art of Motorcycle Maintenance«. Puedo considerarme un adepto al arte del mantenimiento de motocicleta. Soy un apasionado al respecto, realmente. No soy un experto, pero hago lo que puedo y hasta ahora no he causado daños en el trabajo que he hecho. Excepto cuando taladré el maso eléctrico…