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Cloudsplitter 100 millas – Crónica

Cloudsplitter 100 posiblemente ha sido mi mejor desempeño en 100 millas. Tenía altas expectativas porque me había preparado como nunca antes. Todos mis signos vitales estaban marcando buenos valores. Quería probar cuanto podía dar en mi primera carrera de 161 kilómetros a los 60 años y mi última carrera larga había sido hace dos años.

El día de la carrera empezo frío y lluvioso. Ya el pronóstico lo había advertido y estaba preparado. Elegí una camiseta liviana de lana, una camisa de lana y un pantalón corto de caminata con un calzóncillo deportivo separado. Esta combinación ya la había probado en el Ultra Tour Monte Rosa. La lana tiene la característica de mantenerte caliente aún cuando se moja y no absorbe mucho líquido. El pantalón también era de un material que repele el agua. Por último, elegí mis medias largas de lana Injinji y unas zapatillas Hoka Speedgoat 4 de paquete. ¡Todas las casillas marcadas con el vestuario!

Esperando la partida me preocupé por la cantidad de lluvia que caía y el viento que soplaba. Mi chaqueta impermeable la había puesto en la bolsa que iba para Highknob, el punto más elevado de la carrera. Por suerte las bolsas no se las habían llevado así que decidí recogerla y amarrarla alrededor de mi cintura como medida preventiva contra el frío y el agua. Ahora sí estaba preparado contra todo con la posibilidad de llegar a tres capas térmicas.

Partida

Cuando sonó el disparo de partidad, literalmente, partí con un paso cómodo. Fui apretando un poco el paso para estar seguro de entrar al sendero que nos llevaría a Highknob entre corredores más rápidos para no quedar atrapado entre trepadores lentos. Es duro recuperar el tiempo perdido si sucede eso. Curiosamente, aunque iba cómodo, mis palpitaciones estaban más elevadas de lo que esperaba.

El sendero que trepábamos estaba espectacular con las hojas de otoño cubriendo el piso y los árboles vestidos con sus mejores colores. La inclinación del sendero era gentil y estaba podiendo promediar 6kms/hora, un ritmo decente para la trepada (10 minutos por kilómetro). ¡Mis pulsaciones estaban casi al máximo! ¿Qué me estaba pasando? Me sentía cómodo, no estaba respirando fuerte, no entendía la razón de esto pero decidí que era una carrera y el esfuerzo no me iba a matar. Curiosamente, estaba pasando gente. Termine los 12.6kms de trepada en menos de dos horas.

Dejé mi chaqueta en Highknob, donde debió estar siempre. Me tomé un Ensure de mi bolsa, rellené mi botella de Heed (la bebida isotónica que estaban repartiendo) y continué mi corrida. Hice una transición bastante rápida. Cuando salí hacia Edith Gap Aid Station, a 12.6kms, seguía a 6kms/hora de promedio y ahora tocaba bajada. Aceleré como a 8kms/hora.

Mis pulsaciones no bajaban. Debieron haber bajado bastante cuando paré en la estación. Bueno, era lo que era y listo. Iba a dejar todo en el camino. Seguía pasando gente. Bajar rápido no requiere de mucho esfuerzo, solo algo de habilidad y temeridad. El camino estaba suave, cubierto de hojas, y en buen estado.  El bosque realmente estaba precioso. Cuando he corrido en Massanutten el follaje ha estado todo verde por ser primavera. Ahora estaba variegado, lleno de colores y tonos.

Después de bajar un rato el sendero se torna menos inclinado y quedamos paralelos a la quebrada Mountain Fork. Esta quebrada nos acompañaría hasta Edith siguiendo el sendero de Chief Benge. Había ocasiones en las que el sendero cruzaba la quebrada y la gente bajaba el ritmo. Al rato quedé en un grupo largo que iba liderizado por una jóven que trepaba rápido. La reconocí porque tenía una piernas gruesas y fuertes que no parecían de corredora (pero evidentemente corría bien).  Esta muchacha bajaba el ritmo bastante cuando encontraba terreno técnico y yo estaba de último en esa fila. ¡Esto no era bueno!

Hice un esfuerzo y me fui pasando a todos en la fila hasta que los dejé atrás.  Otros hicieron lo mismo y yo quedé delante de una nueva fila. Ahora yo controlaba mi ritmo y los que querían pasar podían hacerlo cuando quisieran. En menos de dos horas llegamos a Edit Gap. El olor a tocino me cautivó. Llené mi botella de Heed, tomé un burrito de huevo, varias tiras de tocino y dos galletas de chispas de chocolate y seguí mi camino. En esta estación tenía un cuerno que se podía escuchar a un kilómetro de distancia y lo suenan cada vez que llega algún corredor a este punto.

El recorrido a Bark sigue la quebrada Little Stony y la va cruzando varias veces. Me sorprendía lo fácil que me estaba resultando esta carrera, esperaba que iba a ser más difícil. Creo que las piedras de Massanutten ya habían coloreado mis expectativas sobre el sendero. Lo encontré en buen estado y bastante plano. Seguía pasando corredores poco a poco con mi ritmo de 6 kilómetros por hora. Yo lograba atravesar las dificultades ocasionales en menos tiempo que los demás. También había entrenado mucho vertical, 10,000m+ mensuales en los últimos meses y por eso podía correr las leves pendientes del recorrido.

Perfil de elevación de Cloudsplitter 100m

Pasé a través de la estación de apoyo de Bark bastante rápido. Esta era la tercera estación en mi recorrido, y la segunda con bolsa de apoyo. Aquí paré a tomarme un Ensure para asegurarme de tener calorías adentro para mantener mi ritmo de carrera. De aquí iba a la estación de Little Stony, una pequeña estación que estaba al final de esta sección de carrera y que tocaríamos una sola vez. De aquí a Stony era una leve bajada y luego de regreso a Bark.

El recorrido a Little Stony me gustó mucho. Era un sendero bastante angosto a través de árboles y arbustos frondosos. De este lado de la montaña, íbamos hacia el punto más bajo de esta etapa. Llegué a Little Stony más de dos horas antes de lo que esperaba en mi estimación de terminar en 34 horas la carrera. La verdad es que todo me estaba saliendo mucho mejor de lo que esperaba. Tomé un par de galletas de chispas de chocolate, un gel, un medio emparedado y arranqué de regreso a Bark. En algún momento me crucé con Luis Carlos, justo en cruce de agua. LC venía muy bien y se veía tranquilo con su carrera.

La pendiente de regreso a Bark era leve. Lo que podía correr con facilidad ahora tomaba un poco de esfuerzo, pero seguía corriendo mientras ascendía de regreso a Highknob, la parte más alta de todo el recorrido. regresé a Bark a las 3:13pm, mucho antes que las 5:44pm que había estimado. Había dejado mi lampara de cabeza aquí porque la noche me iba a caer encima antes de llegar a mi próxima bolsa de apoyo en Highknob. Tenía la opción de irme sin lámpara, usar mi linterna de mano y recoger otra linterna de cabeza arriba. De allá tenía que regresar hasta acá una vez más. Salí con la linterna en la cabeza de todos modos, a pesar que era pleno día.

Ahora ya estaba trepando un poco más, pero seguía corriendo y ahora estaba manteniendo mi posición en el grupo de corredores que ya estaba más explayado. Pasé por la estación de Edith Gap a las 4:28pm, casi tres horas antes que las 7:10pm que había estimado. Aquí había tocino, emparedados de queso derretido, y más galletas. También tenían electrolitos de Hammer. Me tomé un par por si acaso, y unas Tylenol para no dejar de aprovechar que podía tragar pastillas sin problema. Me fui caminando con mi comida de una vez.

Regresé a Highknob con luz de día. Había cargado mi linterna por gusto y estaba tres horas por delante de mi estimado. Hacía un frío endemoniado arriba de la montaña y ya la noche iba a caer pronto. Me puse más ropa, guantes y una gorra para el frío en lugar de la que tenía, que era de El Valle Fun Run. Me tomé otro Ensure, recogí más comida y salí de regreso a Bark: a bajar esta loma por última vez. Ya me quedaban menos de 100 kilómetros por correr y todo había salido de maravilla hasta ahora.

Al poco rato de estar corriendo me dio calor y paré a quitarme los guantes y el gorro. Me había puesto un capa de lana gruesa con cremallera debajo de la camisa que tenía. Ahora tenía tres capas: una camiseta delgada de lana, un manga larga de lana, y una camisa de lana de manga corta. En lo que hacía esto me pasó una mujer a buen ritmo y decidí corretearla. Al rato la alcancé, y luego me la pasé. Ella apretó su paso también y se me pegó detrás. Le ofrecí dejarla pasar y me dijo que debía recordar que yo me la había pasado a ella y ella estaba contenta de estar ahí. ¡Perfecto, acordamos que la miseria adora compañía!

Como ya era de noche, a ambos nos convenía correr juntos para mantenernos entretenidos. Lee Conner, así se llama, acababa de correr No Business 100 millas hacía dos semanas, era dentista, hablaba español machacado, y era excelente corredora con mucha experiencia (6 veces más ultras terminadas que yo). Corrimos juntos hasta Edith Gap y llegamos a las 9:13pm, tres horas antes que mi estimado para 34 horas. Tomamos café, un derretido de queso, llenamos botellas y seguimos nuestro camino. Estábamos haciendo buena compañía, la conversa era entretenida y el tiempo estaba pasando rápido.

En Bark, donde ya nos tocaba dar la vuelta para iniciar nuestro ascenso #3 de regreso a Highknob, Lee decidió cambiar calcetines y limpiarse los pies. Yo aproveché para tomarme otro Ensure, una sopa de pollo, y más café. También cambié los guantes que traía en el pantalón por otros más delgados que tampoco usaría en toda la carrera. Mas bien estaba teniendo algo de calor cuando corría. Parado me daba frío, pero las tres capas me calentaban y me hacían sudar. Me subía las mangas de la chaqueta de lana y con eso refrescaba suficiente cuando corría.

En la subida a Highknob, pasando por Edith Gap, pasamos mucha gente. A veces iba yo delante, otras veces Lee liderizaba nuestro dúo, y entre los dos marcamos un ritmo cómodo y eficiente que estaba llevándonos a pasar a los corredores que caminaban loma arriba. Nosotros también caminábamos ocasionalmente, pero corrimos bastante. Cuando llegamos por tercera vez a Highknob, a las 2:45am, seguía con las tres horas de ventaja sobre mi estimado de 34 horas para esta carrera. Hacía frío en esta estación y la dejamos atrás rápido. Ahora bajábamos hacia Devil’s Loop Gate. Hacía un viento gélido de este lado de la montaña.

Cuando llegamos a la estación, de la nada apareció el líder de carrera. ¡Era una mujer! Mika Thewes terminaría ganado esta carrera como con 20 minutos de ventaja sobre el primer hombre. Ya estaba a menos de 21 kilómetros de terminar. En nuestra corrida a Devil’s Fork Loop no encontramos a nadie correteando a la líder con posibilidades de alcanzarla. El circuito que venía ahora lo teníamos que hacer dos veces y era la parte más técnica de todo el recorrido de carrera. En esta sección nos fueron alcanzando varios corredores. Eventualmente nos dejaron atrás la mayoría.

Lee se estaba apagando por el sueño y bajamos mucho nuestro ritmo. Curiosamente, yo estaba muy despierto en esta madrugada. Tal vez era por estar cuidando a Lee que hasta soñaba despierta. Ocasionalmente se quedaba parada cuando había pequeñas ramas en su camino, como confundida con el obstáculo. Así fuimos avanzando a través de este tramo que tenía muchos cruces de río, era algo rocoso, y con pendientes más inclinadas que todo lo que habíamos corrido hasta ahora. En un momento dado, después de un cruce de río, hasta dimos marcha atrás sin querer y fue Lee la que se dio cuenta del error que habíamos cometido.

Eventualmente lograríamos llegar a Devil’s Fork Loop parking lot cuando rayaba el sol cerca de las 8am. Había perdido algo de la ventaja contra mi estimado y ahora estaba como dos horas por delante de mi estimado. Cero estrés, había salido el sol y ya estábamos en buena forma nuevamente. Lee se cambió de zapatillas, yo me tomé otro Ensure, más comida sólida, y rellené mis botellas. Vimos a Shalini partir a su segunda vuelta de este recorrido. Ella estaba en tercer lugar de las mujeres en este momento, Lee iba de cuarta.

En la subida nos alcanzamos a Shalini, pero yo no tenía energía para pasármela (y tampoco estaba tratando). Cuando terminamos de trepar y arrancamos con la bajada de regreso a la estación que habíamos dejado atrás, nos pasamos a Shalini y su acompañante de carrera (pacer). En esta segunda vuelta, ya de día, íbamos muy bien y llevando buen ritmo. Lo que había sido duro de noche ahora resultaba fácil. Esta segunda vuelta la haríamos en 2:48. Hicimos una hora menos en la segunda vuelta comparada con la primera que fue de noche. Cuando regresamos a la estación estaba nuevamente tres horas por delante de mi estimado. ¡Todo marchaba de maravilla!

Lee volvió a cambiarse sus zapatillas. Yo seguí comiendo lo que encontrará. Partimos rumbo a la meta justo cuando Shalini terminaba su segunda vuelta del Devil’s Fork Loop. Lee ahora iba de tercera entre las mujeres. Seguro que Shalini haría un esfuerzo por alcanzarla de vuelta. Lee estaba trepando muy bien, pero a mí ya me estaba costando subir. El esfuerzo que había hecho me estaba limando. La espalda comenzó a molestarme por la leve inclinación del torso que es necesaria para trepar eficientemente. Los músculos de mi espalda se estaban fatigando. «Houston, we have a problem!»

Cuando regresamos a Devil’s Fork Loop Gate eran las 11am del segundo día, tres horas exactas por delante de mi estimado. Ya podía caminar de regreso al final y haría buen tiempo, cerca de 31 horas. Lo que me quedaba de trepada era poco, de donde estaba de regreso a Highknob eran como 8 kilómetros y luego 12.5 más bajando a la meta. Eventualmente le dije a Lee que me dejara atrás porque yo ya estaba impedido para moverme a un ritmo decente. Ella pretendía acompañarme a la meta pero cuando le recordé que Shalini venía atrás accedió a dejarme. Yo igual iba a llegar, lento pero seguro, sin prisa pero sin pausa.

Cuando me quedé atrás ya estaba muy cansado y caminar me hacía jadear. Recogí un bastón de orillas del camino y con eso podía ayudar a mi espalda a no doblarse tanto. En las pocas bajadas que encontraba deja el bastón atrás y luego tomaba otro en la próxima subida. Llegué a Highknob a las 12:35pm. Ya, al paso que llevaba, iba al mismo ritmo que había calculado para toda la carrera. Solo faltaban 12.5 kilómetros y terminaba.

La bajada me pareció interminable. Aún bajando me parecía que iba subiendo. Pero seguía moviéndome, eso era todo lo que necesitaba hacer para terminar. Se me acabó el agua como a la hora de haber dejado Highknob, tenía sed. Sabía que llegaría antes que la sed se tornara un problema mayor. Ya esta carrera era mía. Realmente había dado todo lo que tenía. Para la próxima carrera me hice una nota mental para entrenar mi espalda más de lo que lo hice para esta (nada).

Crucé la meta en 31:34, mi cálculo optimista era hacerlo en 34:13. Llegué dos horas y 39 minutos antes. Mi entrenamiento había funcionado muy bien. Había corrido con Luis Carlos dos Parques Metropolitanos de madrugada todas las semanas por los últimos cuatro meses. También había corrido con Iñaki y Mónica otros dos Parque Metropolitanos semanales. Y los fines de semana hacia uno o dos fondos largos en Cerro Azul y Pacora con los grupos que estaban corriendo regularmente esas rutas, o hacía fondos en El Valle con mi hermano y su familia.

Parciales
6:27, 7:50, 8:26 y 8:52 fueron los parciales de cada cuarto de carrera
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Cloudsplitter 100 millas

En una semana exacta estaré recogiendo mi paquete de carrera para Cloudsplitter 100m en Norton, Virginia. Si termino la carrera obtendré mi hebilla #12 y empato a Jose Orillac que llegó ya a esa cantidad. Voy a estar corriendo con Luis Carlos Stoute que también va por la misma distancia. Ya este año Jose y Luis Carlos completaron su carrera de 100 millas, y Luis va por su segunda. Yo no he podido correr esa distancia desde el 2019 por el tema del momento, COVID, por el cual me han cancelado las carreras que tenía alineadas.

Esta carrera será mi primera carrera de 160 kilómetros en mi sexta década. Esto me preocupa un poco, pero nada fuera de lo normal. Voy a llegar muy bien entrenado para este evento. Tal vez esté mejor entrenado que para cualquier otra de las carreras anteriores.

Entrenamiento 2021

He venido progresivamente incrementando mis horas de entrenamiento hasta llegar a 50 horas en septiembre de este año. Además de las horas, logré acumular mas de 10,000 metros de desnivel en los últimas meses de entrenamiento. La mayoría de mi entrenamiento lo he hecho a una velocidad muy conservadora pero ya este mes aumenté mi ritmo promedio y he podido correr rápido con mucha comodidad. Ahora que estoy bajando la carga de mi entrenamiento he hecho unos esfuerzos para probar como estoy relativo a esfuerzos anteriores y he logrado superar algunas marcas.

3er Lugar en Back Door Man

Mejoré haciendo 67 segundos menos subiendo la loma del Parque Metropolitano. Cuando estaba en pleno entrenamiento generalmente estaba muy cansado para poder hacer un buen esfuerzo, y tampoco valía la pena hacerlo. Ahora que he bajado la carga, y que ya estoy acostumbrado al entrenamiento regular, puedo hacer el esfuerzo sin preocupación de lastimarme. Hace varias semanas atrás hice unos intervalos a velocidad y me lastimé. Me tomó buen rato recuperarme y he dejado todo trabajo de velocidad fuera de mi entrenamiento. Cuando regrese de Cloudsplitter voy a retomar el tema de velocidad para tratar de mejorar mi tiempo en Massanutten.

En Cloudsplitter tenemos 40 horas para terminar. No quiero hacer tanto tiempo en esa carrera porque voy a terminar muy cansado. Seguro que igual de cansado estaré si hago menos, pero mentalmente esas últimas horas son muy difíciles. He hecho 34 horas y sencillo en cuatro Massanutten 100m que he terminado. Está carrera tiene unos mil y tantos metros más que MMT 100, y 5 kilómetros menos. Creo que será muy similar la dificultad en esta carrera y quisiera estar cerca de ese tiempo cuando termine. Ya veremos que pasa en la corrida.

Me enfoqué mucho en trabajar mi corazón porque a principio de año sentía que estaba actuando raro cuando me esforzaba. Hice mucho entrenamiento a bajas pulsaciones y evité hacer esfuerzos que me llevar las pulsaciones al 100% porque me dejaban muy agotado el resto del día y el corazón quedaba con latidos irregulares. El resultado de ese entrenamiento es que ahora tengo mi promedio de pulsaciones en reposo en 45 pulsaciones por minuto y puedo moverme bastante rápido sin que se eleven mucho mis pulsaciones.

101 PPM promedio

Una corrida suave en el Parque Metropolitano no causa mayor estrés a mi corazón en estos momentos. Al final elevé un poco las pulsaciones subiendo la última loma de la corrida. Casi el mismo recorrido pero 7:03 por kilómetro, en lugar de 7:56 por kilómetro, me elevó las pulsaciones a 128 en promedio. Esas pulsaciones siguen estando relativamente bajas. El resultado del entrenamiento es que puedo moverme a buen ritmo sin mucho estrés al corazón. Yo espero que no me agote mucho el esfuerzo de correr Cloudsplitter en un tiempo razonable.

128PPM promedio

Otro logro importante es que con todo el entrenamiento que hicimos me quite 5 kilos de encima y esto seguro también tendrá un impacto considerable en el resultado final de esta carrera. Bajé de 78 kilos a 73 kilos en promedio. El consenso es que cada medio kilo permite un ahorro del 1% en el tiempo de carrera. Eso resultaría en 108 minutos menos en 36 horas estimando conservadoramente un porciento por kilo. Es aún más beneficioso reducir el peso en las zapatillas, pero ya tengo las más livianas con las que puedo soportar correr 160 kilómetros sin mayores molestias.

Resumiendo, voy con 11 carreras de 160km de experiencia, bien entrenado y con menos peso. En contra tengo 60 años encima. Espero que lo primero contrarreste lo segundo. Mi plan es ir sin prisa pero sin pausa hasta cruzar la meta. Ya veremos como nos va a Luis Carlos y a mí en esta corrida.

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Rumbo a Massanutten 2019

Exactamente en dos semanas debo estar en la partida de Massanutten 2019. Si logro terminarla habré completado mi carrera de 160kms+ #10. Preparé una tabla con todas las cien millas que hemos completado los corredores de Panamá y será la número 50. Además, esta será la cuarta vez que corro Massanutten. También es posible que esta vaya a ser mi mejor carrera de cien millas porque puede que esté en las mejores condiciones que he tenido antes de correr esta distancia.

El año pasado, cuando hice Bighorn 100, había corrido el reto Run Until You Drop en kilómetros. Este año lo corrí en millas y, como resultado, llegué a 692.4 kilómetros en febrero. Desde entonces he logrado mantener bastante de mi condición física intacta. He bajado mi kilometraje semanal considerablemente desde entonces pero todavía es decente, y he mantenido las corridas en el Parque Metropolitano en dos semanales. O sea que he mantenido el entrenamiento vertical bastante sólido.

Este año le quitaron 5 kilómetros a Massanutten porque antes tenía 166 kilómetros y ahora ya es un cien millas preciso (bueno, más preciso). También le quitaron una hora al tiempo que tengo para completar la carrera. No creo que esto sea problema porque he completado la carrera siempre con más de una hora contra el corte.

First NameLast NameAgeSexStateYearTime ▾
IrvingBennett53MPRT201434:17:19
IrvingBennett55MPAN201634:37:27
IrvingBennett56MPAN201734:43:21

El tramo que recortaron me demoró 2:10 la última vez que hice la carrera. Ya al final de la carrera uno se está moviendo más lento que al principio. Así es que debo poder terminar la carrera en poco más de 32 horas en esta ocasión. Me encantaría poder romper las 30 horas. No creo que pueda, y no pienso morir en el intento, pero le voy a echar un pie a esa meta. Posiblemente Roger y yo pudimos terminar el 2017 en 32:43 porque ese fue el tiempo que descansamos en una estación, menos realmente. Pero también pasé un tiempo esperando en la estación anterior porque se perdió en la noche arriba en uno de los filos.

Mis Hoka SpeedGoat 3 nuevas
SpeedGoat 2 vs 3
Le he dado buen uso a las SpeedGoat 2
Me fue muy bien con las SpeedGoat 2 en Bighorn 2018

Curiosamente, lo que más me preocupa de este año es la alimentación. Cada año me está costando más alimentarme a través de toda la carrera. Ya en las últimas carreras he estado vomitando la comida después de pasadas las 24 horas de carrera. Tal vez sencillamente me quede con la dieta líquida al aparecer los primeros vestigios de náusea. Todo lo demás ya lo tengo bastante practicado: la hidratación, los pies, la vestimenta, la iluminación a través de la noche y la estamina para terminar 160 kilómetros de carrera.

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Bighorn 100

A mediados de junio terminé Bighorn 100 en Wyoming y para mi sorpresa hice la mejor carrera de mi historia como corredor de 100 millas (a los 57 años). Gran parte del buen desempeño se lo debo al haber decidido correr todos los días de febrero en un reto que se llama Run Until You Drop. La otra gran ayuda fue contar con un grupo de amigos que me motivan a seguir corriendo regularmente y, de hecho, me obligan a correr más rápido y más lejos de lo que lo haría si fuera solo.

Listos para partir en el cañón del Río Tongue

Mi rutina básica fue lunes corriendo con el Hash, Parque Metropolitano los miércoles con Carlota, viernes de PMT (Parque Metropolitano) con el Monkey Pack, y fines de semana corriendo largo con mi hermano Rogelio y su esposa Isabelita. Ahí tenía cuatro días a la semana asegurados corriendo con buena compañía y ocasionalmente me animaba a salir a correr por mi cuenta. Eso salió como a 4.5 días corriendo semanalmente. Y, por supuesto, el apoyo de Lorena que se aguanta todo lo que conlleva esta rutina es indispensable.

Perfil de Elevación

Bighorn es una carrera que tiene prácticamente el mismo grado de dificultad de Massanutten (que ya he corrido tres veces). Me preocupada que Bighorn tenía dos horas menos para cubrir la distancia que Massanutten (34 versus 36 horas) y que nunca había hecho MMT en menos de 34 horas. Tahoe Rim Trail sí lo había corrido en 32:52 en el 2015 así es que sabía que podía hacerlo, pero no tenía mucho márgen para equivocarme durante la carrera. Además, TRT 100 lo corrí hace tres años y en su momento fue mi mejor carrera.

Partiendo en Bighorn 100

Solamente porque quería estar cómodo, relativamente, contra las horas de corte (te sacan de la carrera si no pasas una estación antes de una hora determinada) decidí que quería terminar en 32 horas con un colchón de dos horas para el corte. Mi hermano Rogelio, basado en su reciente carrera en Miwok 100k, decidió que su objetivo serían 28 horas. Isa, mi cuñada, que estaba corriendo los 82km se propuso terminar solamente. Para ella sería un gran logro porque el tiempo de corte estaba por debajo del mejor tiempo que ha logrado en una carrera de esa distancia.

Cañón del Tongue

Había leído que al iniciar la carrera se forma una larga fila en el sendero de la primera gran trepada. Quería estar seguro de no quedar atrapado en la parte lenta de la fila así es que decidimos pararnos hacia la parte delantera del grupo. Era mejor que otros más fuertes lucharan por pasarnos a lo contrario. Desde un principio me llamó la atención lo callado que estaban los corredores en esta carrera. En casi todas las otras 100 millas la gente es bastante habladora, pero este grupo resultó ser silencioso en su mayoría.

La primera subida era de casi 13k y llegaba a una pequeña estación llamada Upper Sheep Creek. La primera gran estación arriba de la loma era Dry Fork y estaba a 21k poco después de coronar la parte más elevada de la primera trepada. Llegué a Dry Fork a la 1:22pm y salí a la 1:27pm con dos horas por delante de mi plan de carrera. Tenía las piernas cansadas de tanto subir y faltaba mucha distancia para terminar este evento. Solamente en UTMB había subido por tanto tiempo seguido y nunca tan rápido como esta vez.

Casi arriba de la primera trepada

Ahora venían unos 21k undulantes antes de iniciar el descenso a Sally’s Footbridge. El grupo de corredores rápidos con el que había trepado me dejaron atrás y otros me venían alcanzando. Me acomodé en un tren mayormente femenino que llevaba un paso similar al mío. Había una pareja de mujeres que nunca pararon de hablar y que iban en su propia burbuja sin notar a nadie más ni nada a su alrededor. Pensé que si ellas terminaban solamente tendrían su conversación en la memoria de lo que había pasado durante la carrera.

En esta sección comenzó a cambiar la carrera. La directora de la carrera nos había dicho que íbamos a tener condiciones perfectas en esta carrera pero el granizo que empezó a caer parecía contradecirla. ¡Eran canicas cayendo del cielo y pegaban duro! Al rato, cuando perdimos algo de elevación, el granizo se volvió lluvia el agradable sendero que habíamos estado recorriendo se transformó en lodo. Esta era la parte de la carrera que estaba supuesta a estar seca. Sabíamos que después de Footbridge el terreno iba a estar mojado, pero esta parte estaba encharcada y la lluvia seguía sin parar.

Cuando ya el lodo estaba haciendo difícil mantener el paso, las mujeres a la cabeza del tren fueron bajando su ritmo al buscar donde y como pisar mejor. Decidí que era hora de dejar esta columna atrás. Ya estábamos bajando a Bear Camp y pronto vendría un largo y empinado descenso a Footbridge, la segunda gran estación a 48k del recorrido. Al llegar a Bear Camp rellené mi botella, recogí un gel y seguí mi camino.

Justo aquí venía un lodazal en una empinada ladera y habían unos corredores tratando de bajar sin resbalarse. Era hora de soltar los frenos e iniciar una caída controlada hasta el río Little Bighorn y cruzar Sally’s Footbridge. Dejé atrás toda cautela y ataqué con gusto el descenso que estaba lleno de piedras y lodo mientras la lluvia seguía sin pausa. Había mucha gente en la bajada y la mayoría estaban tratando de controlar su descenso formando colas en el sendero. Por suerte habían muchas opciones para bajar porque se veían senderos que no tenían mucho uso que iban paralelos al camino principal. Yo iba corriendo por fuera cuando se apiñaba la gente y así seguí hasta llegar al río.

En cuanto entro a la estación me encuentro con Roger… ¡qué sorpresa! Me había sacado una ligera ventaja en el primer tercio de la corrida y se estaba quejando de las zapatillas que había escogido para esta parte. Yo tenían unas Salomon SpeedTrak guardadas para la siguiente sección que estaba supuesta a ser técnica y enlodada, pero ya tenía muy mojadas las Hoka Speedgoat que cargaba puestas. Fui a buscar mi bolsa de recambio y cuando regresé ya no estaba mi hermano. Me puse una camiseta de lana, una camiseta manga larga, y tomé mi mochila CopresSport para cargar mi chaqueta impermeable, mi lámpara de cabeza, y un gorro para el frío.

Cuando salí de Footbridge a las 5:45pm estaba 1:45 minutos por delante de mi plan de carrera para 32 horas. Había para de llover y el clima estaba agradable. Ya para estas alturas había decidido que esta es la carrera más escénica que he corrido hasta el momento. Ahora ascendíamos por el cañón del Little Bighorn y el río rugía al lado del sendero. Venía pensando lo sabroso que sería estar en ese río remando en un kayak pero creo que tenía un nivel de dificultad superior al que podría navegar. Ya se me habían pasado los dolores de la subida para ser reemplazado por los dolores de la bajada. Esta larga subida de 28k tiene una pendiente gentil pero constante y sube 1,270m hasta llegar a una elevación de 2,643m.

En esta subida hay que atravesar varios ríos y hay mucha agua por todos lados. El sendero en ocasiones parecía estar hecho de jabón, frecuentemente había que pasar por barriales profundos. Ya algunos de los corredores que habían pasado antes fueron dejando una senda paralela que era mejor para correr que el sendero propio. Iba subiendo como un tren que va saltando de una vía a otra pero siempre avanzando en la dirección correcta: hacia arriba. Como a las 8:30pm me encontré con el puntero de la carrera. El segundo lugar venía unos cinco minutos después. Hasta casi las 9:30pm había algo de luz y creo que a esa hora comencé a usar mi lámpara de cabeza.

Como hacía frío no estaba tomando mucho líquido. Cargaba en la mano una botella CamelBak de 21oz, y en el cinto tenía dos botellas suaves de 500ml. Hacía rato no llenaba estas botellas secundarias porque las estaciones estaban suficientemente cerca para llegar con el contenido de la botella de mano. Las estaciones estaban bien surtidas pero ya a estas alturas no me bajaba bien la comida y estaba pasando la carrera a punta del Gu líquido que había en las estaciones y los geles de gu (que también tenían en cantidades). Ocasionalmente me comía un huevo con sal, papas con sal, y toda la sandía que encontraba. También tenían una bebida de jugo de pepino encurtido que estaba muy buena.

A las 12:22am llegué a la estación de la cima: Jaws. Esta estación estaba llena de gente y cuando entré me encontré con Roger nuevamente. No encontraban su bolsa de recambio. Mi bolsa si estaba pero solamente tenía unas baterías. Yo había recogido todo lo importante al fondo de la loma porque no quería llegar con frío a la cima. Le presté una bufanda que tenía en mi mochila y partimos juntos de regreso, listos para la segunda mitad de la carrera. A las 12:42am salimos de la estación, yo iba 1:20 por delante de mi plan. La verdad es que esta carrera estaba destruyendo a la gente porque muchos de los que estaban corriendo cerca de mi habían estimado hacer menos de 30 horas.

Ya llevábamos casi 15 horas corriendo y estábamos bien, sin mayores dolores, moviéndonos a un ritmo consistente y de buen humor. Como el cielo estaba cubierto de nubes, el frío nunca llego a ponerse incómodo (como en otras ocasiones con cielos cristalinos). Estaba húmedo pero el calor del esfuerzo me mantenía a una agradable temperatura. Habían muchos ratoncitos en el sendero que quedaban encandilados y no sabían para donde huir. Nos encontramos también con un berrendo en la noche comiendo a un lado del camino.

En las estaciones ahora tenían fuegos encendidos y en todos siempre habían corredores calentándose. Nosotros parábamos brevemente a tomarnos un caldo caliente y rellenar nuestras botellas. Después de la segunda estación Rogelio se fue quedando atrás. No lo noté al principio porque me pasé una pareja y las luces de ellos no me dejaban ver la de mi hermano. Pero cuando dejé esa pareja atrás no vi a Roger siguiéndome. Al llegar a la próxima estación, Cathedral Rock, a los 100km, ya Roger no me alcanzó antes que yo partiera hacia Footbridge. Para estas alturas ya el sol estaba iluminando el sendero a las 4:30am aproximadamente.

Llegué a Footbridge a las 7:09am y salí a las 7:25am. Solamente me quité la camiseta de manga larga que cargaba encima y dejé la mochila con todo el equipo de frío que llevaba. Recogí la gorra que había cambiado por el gorro de lana y me fui a trepar la loma que nos esperaba ahora. Iba 57 minutos contra mi plan de carrera. Obviamente estaba empezando a perder velocidad y mi ventaja se estaba desvaneciendo.

Venía un subida de 6k con 664 metros de ascenso. La lluvia había dejado el terreno muy enlodado y todos los corredores que iban delante nuestro habían destruido el sendero. Fui pasando gente poco a poco, lentamente, mientras los escuchaba quejarse de lo difícil que estaba esta subida y la desgracia que era enfrentarse a un final de carrera como este. Era evidente que muchos se sentían que la carrera se les estaba escapando de las manos. Algo de esa preocupación pasaba por mi mente pero yo iba aún por delante de mi plan así es que estaba de buen ánimo.

Estaba trepando a un ritmo cómodo. Podía ir un poco más rápido pero quería guardar energías para poder correr el final de la carrera porque era una bajada larga de 21k. Antes de eso tenía que hacer el corte en Dry Fork que era a las 3pm. Juzgando por el paso de la subida parecía que no íbamos a llegar pero sabía que luego el camino se volvería una subida gentil y que el sendero debía estar muy corrible después de la estación del tocino.

Ya a esta altura de la carrera los punteros de la carrera de 82k nos estaban pasando como si estuviéramos parados. Estaban subiendo la loma como si el lodo fuera de concreto. ¡Qué bárbaros esos corredores! Eventualmente formamos un grupo de unos seis corredores que estábamos avanzando al mismo ritmo. Al terminar la subida en Bear station algunos se quedaron comiendo. Yo llené mi botella y partí de una vez. Quedaba algo de subida y luego venía el terreno relativamente plano.

Ya no estaba seguro como estaba parado frente a los corredores de 100 millas porque habían muchos corredores de 50 y 32 millas en el camino. Cuando llegué a Cow Camp me comí un par de tocinos fritos para llenarme de energía para la bajada. Ya faltaba menos para Dry Fork. Estimaba que llegaría como a la 1:30pm a esa estación que tenía el corte de las 3pm. Ya estaba media hora por debajo de mi plan de carrera. Las energías estaban menguando y mi ritmo había decaído.

Pasé por Dry Fork en dos minutos y salí a la 1:22pm a terminar mi carrera. Iba una hora y sencillo por delante del plan pero ya mis piernas no daban para mucho. Después de Dry Fork el camino sigue subiendo y yo no encontraba forma de moverme más rápido. La gente me estaba pasando a diestra y siniestra. Cuando terminé esa trepada inicié un descenso leve a la próxima estación. Por más que traté de correr no lograba ir más rápido que los que estaban caminando a paso ligero. Ya el sueño me estaba quitando concentración y las dudas típicas revoloteaban dentro de mi cabeza.

Yo había perdido la tabla de distancias temprano en la carrera y ya no estaba seguro de cuanto quedaba por correr. No podía estimar mi hora de llegada a la meta y cada vez parecía estar más lejos de llegar. Cuando llegué a Upper Sheep Creek me di cuenta que estaba equivocado con respecto a lo que me faltaba por terminar y quedaba la mitad de lo que yo pensaba. Esto me dio un respiro pero todavía no me sentía cómodo y quería terminar rápido para asegurarme de evitar inconvenientes de última hora.

Ahora faltaba una última subida que parecía inmensa. Era como trepar la India Dormida, solo que ya llevaba 140k corriendo. Iba con Rob en ese momento y ninguno de los dos nos estábamos moviendo muy rápido. Yo le dije que no íbamos a terminar si no corríamos y que iba a correr con todo lo que me quedaba cuando arrancara la bajada. Rob me dijo: «tú dale que yo te sigo». Así mismo fue… al coronar la subida se podía ver hasta el pueblo de Dayton en la lontananza, y ¡estaba lejos!

Comenzamos a correr y el cuerpo se resistía a responder a mi voluntad. Pero se fue calentando con cada paso y el ritmo fue incrementando poco a poco. La bajada estaba empinada así que podía correr con tan solo controlar la caída al inclinar el cuerpo hacia adelante arriesgando plantar la barbilla en el sendero. Comencé a recuperar ventaja perdida y volvimos a pasar gente. Se podía ver una gran cantidad de corredores a lo largo del sendero y me propuse rebasarlos a todos los que tenía a la vista. Uno tras otro fueron quedando atrás hasta llegar a la próxima estación. Ya me quedaban 12k y casi cuatro horas para terminar.

Mi hebilla #9

Bajamos la velocidad avanzando por el sendero a buen ritmo. Cuando llegamos a la calle propuse volver a correr pero ya Rob estaba determinado a llegar caminando a la meta y sabía que llegaría antes del corte. Yo quería hacer mi tiempo porque estaba a mi alcance y regresé a correr. No podía ir muy rápido en esta parte porque ya era plano el recorrido. Pero entre caminar y correr seguí avanzando hasta llegar a la meta en 32:15:49.

Después de la carrera nos fuimos para Yellowstone y Grand Teton por unos días. Estos son dos lugares fantásticos a los que hay que regresar con más tiempo. Espero que la próxima vez no nos llueva como esta vez. Hemos pasado días bajo una llovizna que no paraba.

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Rumbo a Western States 2017

Este 24 de junio voy a estar en la partida de Western States 100 2017. En el 2011 corrí WS100 en un tiempo de 29:40:38 y era la segunda vez que corría esa distancia. Ahora llevo 8 carreras de 100 millas terminadas y Western States 100 sería la novena. UltraSignup me tiene pronosticado un tiempo de 27:31:16. Ese tiempo lo sacan de alguna forma de la historia de 15 carreras mías que tienen en su base de datos. Hasta ahora siempre he corrido en mejor tiempo de lo que me han pronosticado en UltraSignup.

La verdad es que con 27:31:16 estaría muy contento si logró ese tiempo es esta carrera, pero es dos horas y tanto menos que en mi carrera anterior, y ya han pasado seis años de ese logro. Varios indicadores y comparativos de índices de dificultad me ponen cerca de ese tiempo, pero otros me ponen cerca del corte de la carrera, que son 30 horas. Solamente he terminado Javelina y Western States debajo de 30 horas. Todas las demás me han tomado horas por encima de ese tiempo.

Para algo cuenta toda la experiencia que he adquirido en 7 años corriendo las 100 millas, pero la edad también me está haciendo difícil mantener el paso para lograr pasar las horas de corte de las carreras. El año pasado no logré terminar Kerry Way 200 por no llegar a tiempo a la última estación donde había un corte, pero estoy seguro que hubiese terminado dentro del tiempo que tenía para hacerlo. Incluso en el 2011 tuve problemas con ampollas en los pies que pude haber evitado con un cambio de zapatillas en la milla 30 (donde no dejé una bolsa de apoyo por falta de experiencia). Solamente ahorrándome las dos paradas largas para arreglarme los pies en WS 100 2011 ya tendría las dos horas que necesito para lograr el pronóstico este año.

Este año cuento con Andrés Muñóz de pacer para que me ayude a pasar la noche y llegar a la meta. Mi esposa Lorena viene de crew una vez más, junto con Dan Gomez y Jenn. Tengo probado todo el equipo que voy a usar en esta próxima carrera. Tengo de fondo Massanutten 100 2017 (aunque esto también puede actuar en mi contra). Cuento con más experiencia a mi favor para este próximo reto. El clima posiblemente también me favorezca por que parece que me va a tocar la ruta de la nieve una vez más. Es una pena que no voy a poder experimentar el recorrido original, pero esto no le quita mucho al evento.

Creo que una de las cosas que más me gusta de Western States 100, y que me favorece, es que es una carrera en bajada. Aunque tengo que subir 18,000′, me toca bajar 23,000′. Son 5,000′ de bajada adicionales. Y lo otro bueno de WS100 es que la ruta se puede correr muy bien, especialmente si lo comparo contra Massanutten. Al final de cuentas, me toca hacer una carrera inteligente, manejar bien mi paso, sobrevivir el calor del día y aprovechar las oportunidades que tenga de subir el paso para ganarle tiempo al reloj. ¡Cruzar la meta es el objetivo!

Nota: no he mencionado 24 horas, ni hebilla de plata…

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Correr

Massanutten Mountain Trail Run 2017

Mi hermano Rogelio y yo terminamos MMT 100 en 34:43:21 y Carlos Rettally terminó en 32:33:04 (incluyendo una perdida inexplicable de varios kilómetros). Tres de tres es un gran logro para nosotros ya que estadísticamente era muy probable que uno no terminara. La experiencia tiene sus ventajas. Tuvimos la suerte de que nos tocara un buen clima que ayudó a todos a terminar por encima del promedio este año.
No tengo ninguna buena explicación para justificar porque este año corrí mejor que los años anteriores llegando progresivamente más temprano a cada estación hasta llegar a la estación #12 (Visitor Center) una hora y nueve minutos más temprano que en el 2016. En la estación anterior llevaba exactamente hora y media de ventaja contra el año anterior. Y entonces descansamos por hora y media y emparejamos todo…

En la primera subida me pasé a Rogelio y luego al Rets. No fue intencional, sencillamente mi ritmo al principio resultó bueno. Rogelio me dijo luego que no estaba subiendo bien, que muchos se lo pasaban hacia arriba y entonces bajando los dejaba atrás. Carlitos estaba iniciando con una paso muy medido que luego aumentó hasta pasarme entre la estación #2 y la #3.

Rogelio me pasó entre la #5 y la #6 y se quedó delante hasta que lo alcancé para llegar juntos a la estación #8. Yo estaba corriendo cómodamente porque tenía muy presente que en 47 días después de terminar iba a correr Western States 100 y necesitaba llegar ileso a la meta para poder seguir entrenando sin lastimarme, ni perder condiciones. ¡Pero iba mejor que en las dos carreras anteriores en todas las estaciones!

Mi hermano es más críptico que yo así que yo no sabía claramente cual era su estrategia de carrera. Tenía el presentimiento que si volvía a ver a Rets o al Tigre ya estaban fritos conmigo. Pero no tenía intenciones de abandonar a mi hermano ya que valoro mucho su compañía y hemos corrido juntos muchas veces, y cruzado muchas metas juntos. Así que desde que me lo alcancé hasta la meta iba a acompañarlo si podía. Por suerte no resultó difícil.

Rogelio se enredó en varias cosas al programar sus bolsas de apoyo. El peor fue no encontrar su gorro de lana para mantener la cabeza caliente durante la noche. En Habron Gap (#9), a los 86.72km, decidió salir por delante mío para subir con calma y que yo me lo alcanzara. Corrí los 15kms hasta Camp Roosevelt (#10) preocupado porque no me lo alcanzaba y pensé que me iba a dejar atrás. Cuando llegué a la estación ya Rogelio no estaba. Bueno, que iba a hacer. Pedí mi café y procedí a alimentarme con lo que me apetecía (que no era mucho).

De repente llega Rogelio con cara de preocupado y jadeando. Había corrido a balazo toda la bajada preocupado porque yo lo iba a dejar atrás ya que él se había perdido en el lomo de la montaña. ¡Como da vueltas el mundo! Los dos estábamos preocupados por lo mismo. La única diferencia es que yo nunca llegué a gastar energías por tratar de alcanzarlo.

Partimos juntos hacia Gap Creek (#11). El camino inicia subiendo por un sendero que va paralelo a un río, pero el mismo camino parece una quebrada por lo mojado que es. Y luego vienen una buena trepada para entonces bajar a la estación. Esta es una de esas secciones que no incluye una corrida por el lomo de la montaña. En esta sección comenzó el frío a ponerse bueno.

Gap Creek es una pequeña estación que no tiene gran cosa. Pasamos rápido a través de la comida y la bebida para no enfriarnos. La próxima estación estaba a 13k y había una corrida larga por el espinazo de Massanutten Mountain para luego bajar a Visito Center (#12). Rogelio se estaba apagando en este tramo y la gente nos estaba pasando. El frío lo estaba limando pero estaba estoicamente soportándolo hasta que se rindió y me pidió me gorro de lana. ¡Ahora el que comenzó a pasar frío fui yo! Con todos los contratiempos llegamos a la estación una 1:09 por delante de mi último tiempo, a las 4:51am.

En Visitor Center ya Rogelio decidió que tenía que dormir y yo necesitaba calentarme junto al fuego. Nos quedamos hasta las 6:30am en la estación. Rogelio durmió un rato y luego fue a que le arreglaran los pies. Yo también debo haberme quedado dormido en la silla donde estaba sentado porque cuando abrí los ojos ya mi hermano no estaba acostado al lado mío. Cuando regresó me contó que le había sacado el líquido a sus vejigas y se las habían vendado. ¡Ahora tocaba correr para terminar esta carrera!

Ya apenas quedaba un poco menos de un maratón para llegar a la meta y estábamos en buena posición para terminar cerca de mis tiempos anteriores. yo estaba entero y a Rogelio lo habían parchado. Ambos nos tomamos una dosis de Peptobismol para tranquilizar el estómago y partimos haca Bird Knob (#13, 5.6km). Ya lo que quedaba era terreno familiar: las preocupaciones anteriores me habían hecho grabar el recorrido en mi mente. Pero esta vez estaba tranquilo y sereno, confiado que la meta estaba a nuestro alcance.

Corrimos todas las estaciones que quedaban en mejor tiempo que el 2016 con excepción del último tramo. Hubo momentos en que bajamos un poco la marcha porque Rogelio se había quedado sin gasolina pero lo rellené con un Power Gel que llevaba en mi botella de mano. Yo había dejado el cinturón que había cargado toda la carrera con una botella de agua que nunca me acabé y con varios geles que nunca usé en la penúltima estación para ir más liviano y mi hermano había dejado su mochila también.

Corrimos el último segmento con mucha calma. Ibamos a lograr nuestro objetivo (terminar la carrera) y llegaríamos juntos a la meta (la bonificación). ¿Qué importaba mejorar los tiempos anteriores? Aún así nos pasamos a varios en esa sección. Teníamos la oportunidad de mejorar el tiempo del último año, pero no hicimos el esfuerzo. Para mí, ¡cruzar la meta juntos no tiene precio!

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Javelina Jundred 2016

Este último fin de semana de octubre corrí Javelina Jundred 100 millas en 25:58:54, mi mejor tiempo hasta ahora en las cien millas. Con esta carrera conseguí mi séptima hebilla de ultra corredor. Después de haber corrido Javelina en el 2010, mejoré el tiempo de esta carrera en 2:50 (casi tres horas) y volví a correr vestido de Hombre Araña, como lo hice aquella vez. Diría que la experiencia me permitió mejorar mi tiempo porque no creo que esté corriendo con la misma fuerza y velocidad que tenía a mis 49 años (de eso estoy seguro).

Javelina Jundred se corre en McDowell Mountain Regional Park en el desierto de Arizona, afuera de Phoenix. Este año nos tocó la temperatura más alta que se haya registrado para ese día del año en toda la historia del parque. Estaba caliente. Pero a mí no me afecto tanto la temperatura, a pesar de mi disfraz, porque siempre me mantuve húmedo y usé un pañuelo con hielo alrededor del cuello. No tomé más agua de la cuenta, casi nada, de hecho. Me echaba el agua encima para mantener la temperatura cómoda. Corrí toda la carrera con dos botellas, una con Gatorade y otra con agua. La de Gatorade me la tomaba y la de agua la usaba para controlar mi temperatura.

La noche anterior a la carrera la pasé en el parque, al lado de la meta, donde una ciudad de toldas había sido levantada por los corredores que habían elegido acampar al lado de la partida. Este año habían movido la partida a este lugar para tener más espacio para las toldas ya que se estaba quedando chica el area donde habían hecho el evento los años anteriores. La acampada en la partida/meta es parte del atractivo de esta carrera, tanto para los corredores, como para los espectadores, ya que la carrera son cinco vueltas a un circuito (cada vuelta en dirección contraria) y en cada vuelta hay que recorrer unos 500 metros por un camino que pasa entre las toldas. Este recorrido siempre me llenó de energía porque todo el mundo me animaba y me llenaba de energía (tal vez porque iba vestido de Spiderman, pero creo que los espectadores hacían esto con todos los corredores).

A las 4am me levanté y me vestí bajo mi manta, que era lo único que me cubría. Había dormido al aire libre a un borde del campamento porque no tenía reserva para acampar y se habían agotado los puestos para hacerlo cuando llegué al parque. Empaqué mi mochila y la coloqué en el lugar para las bolsas de carrera donde quedaría como mi reserva de abastos. Fui a buscar cafe porque decidí no perder tiempo preparándolo yo mismo. Ya la partida estaba repleta con los 574 corredores que iban a partir ese día a las 5am. Justo antes de la partida me encontré con Lagarto y pudimos arrancar juntos, pero fue poco lo que corrí con él porque pronto me dejó atrás. Partimos casi al final de la multitud y pronto cada uno se fue acomodando en la larga fila que siempre se forma en estas carreras por senderos estrechos.

En esta carrera la vista era expansiva pero los senderos estaban delimitados por toda clase de plantas espinosas, en su mayoría cactus. Todas las clases de cactus estaban presentes en el paisaje, desde los gigantescos saguaros hasta las pequeñas chollas saltarinas, muchos con espinas que se veía que podían causar mucho dolor. Más de un corredor iba a terminar con un pié lleno de espinas. Además de los cactus, estaban todas las clases de suculentas que viven en estos desiertos, plantas carnosas que acumulan la poca humedad que hay en estos desiertos donde la vida aparece de noche, cuando baja la temperatura.

Ya se veía que el día iba a estar caliente porque en la madrugada la temperatura apenas bajó a 16C y no había una nube en el cielo. La primera vuelta de esta carrera es de 35.7km y el resto de las vueltas son de 31.2km. En total había que hacer cinco vueltas, la primera en el sentido del reloj y luego en dirección alterna cada vuelta. Yo decidí correr con dos botellas solamente aunque recomendaban tres botellas para corredores lentos como yo. También decidí que tomaría Gatorade toda la carrera en una botella, la que llevaba en la mano y agua en la otra (esta ha sido mi combinación desde hace rato). La botella de agua la uso para enjuagarme la boca y mojarme también. Esto iba a ser muy importante con el vestido de Hombre Araña que cargaba puesto porque era la clave para enfriarme evaporativamente.

Primera vuelta

Al final de la primera vuelta se pasa por un cañón que alarga el primer tramo. Ya eran cerca de las 9am cuando llegamos a esta parte y me quedé sin líquidos. Se me secó la ropa y el calor comenzó a tostarme. Esto no era bueno pero ya debía faltar poco par terminar. En ese momento quedé con un grupo de cuatro mujeres y estábamos pasándonos a intervalos. En una de las bajadas rodé y que tirado, cuan largo era. Ahora estaba, seco, sucio y golpeado. No se pintaba muy bueno el día. Terminé la primera vuelta en 4:17, en la posición 183 de 574. Tal vez estaba corriendo más rápido de lo que debiera pero no me pareció que estaba corriendo forzado.

Me llenó de energía el regresar a la meta porque toda la gente que estaba acampando se encontraba arreglada a los lados de un camino que recorría todo el campamento hasta el punto donde se daba el giro para iniciar la próxima vuelta. A todos parecía gustarle ver a Spiderman corriendo, en particular a los niños. «Go Spidey!»

En esta vuelta me puse un pañuelo que está hecho especialmente para el calor porque permite que se le ponga hielo adentro. De ahora hasta que bajara el sol iba a tener hielo alrededor del cuello para enfriar la sangre que pasaba por las carótidas y el agua fría que chorreaba por la espalda iba a ayudar a mantener mi temperatura bajo control. Pasé por la estación de apoyo lo más rápido que pude comiendo papa hervida con sal, unos pepinillos, y sandía mientras los voluntarios rellenaban mis botellas y le ponían hielo al pañuelo.

Segunda Vuelta

Al partir a la segunda vuelta quedé nuevamente con las mujeres que estaban corriendo juntas. Pensé que eran un grupo pero resultó que solamente era coincidental. Una de ellas nos fue dejando atrás, Heather al final terminó en posición #81 en 23:36:22 — eso explica por qué no la volví a ver. Quedé corriendo con Maggie Beach y de la conversación surgió la coincidencia de haber corrido juntos en Western States en el 2011. Maggie Beach terminó Badwater 2011 en la tercera posición femenina. Corrimos juntos hasta Coyote Camp y allí se quedó a descansar. Creo que el calor la acabo porque no salió a la tercera vuelta. Por suerte corrimos juntos porque en esta segunda vuelta me ayudó con agua cuando se me acabó entre Jackass Junction y Coyote Camp, el tramo más largo entre estaciones en esta carrera.

Bajando de Coyote Camp me crucé por primera vez con el Croc. Venía casi dos hora delante mío, iniciando su tercera vuelta. Parecía que el sol lo estaba golpeando porque no hizo más que quejarse del calor pero venía muy bien cuando yo lo vi.

Terminé la segunda vuelta en 4:39:58. Un buen tiempo porque estaba manteniendo el paso bastante constante a pesar que se había puesto caliente el día. La tercera vuelta sería crítica para terminar esta carrera. Ya llevaba nueve horas corriendo y habíamos partido a las 5am. El calor todavía estaba subiendo pero mi vestido me estaba protegiendo muy bien. Todos me preguntaban como podía aguantar el calor con ese traje. La realidad es que venía muy fresco por las propiedades evaporativas del material. Todos los demás tenían que tomarse el agua y sudarla para refrescarse mientras que solamente me la echaba encima y de una vez se distribuía por toda la tela del vestido y comenzaba a evaporarse. Eso me ayudaba a conservar las sales que de otra forma hubiese perdido sudando toda esa agua.

A esta altura de la carrera tenía esperanza de poder mantener algo del paso que había estado llevando. Aunque podía soñar con menos de 24 horas, no se me ocurría cambiar mucho lo que estaba haciendo y estaba determinado a seguir corriendo cómodamente. Una vez más me apegué a mi rutina de comer papa hervida rodada en sal, pepinillos y sandía. Siempre me tomaba algo de ginger ale para ayudar al estómago, y también Coca Cola. Había pizza en la estación principal y me comí un pedazo. Cuando salí a la tercera vuelta no tenía idea del calor que venía en camino.

Según mi cálculo, Lagarto me llevaba como dos horas a esta altura de la carrera, tal vez un poco menos. Yo estaba corriendo bien, no me dolía nada, no tenía fricciones incómodas por ningún lado, pero estaba comenzando a sentir que me estaba pelando la cintura por la espalda. Había planeado usar un calzoncillo de compresión debajo de mi vestido de Hombre Araña pero no lo pude encontrar en la oscuridad de la noche. Creo que se me quedó en la maleta que había dejado en el auto así que me puse el pantalón de correr que había traído por si decidía quitarme el disfraz. Es de marca Nike y no tengo idea por qué esa gente usan tanta costura para ponerle la etiqueta pero el resultado de eso es que cuando corro con el cinturón para la segunda botella, el peso de la misma botella hace que se me pele la piel justo donde la etiqueta me roza con la espalda. Normalmente, cuando corro con estos pantalones, me pongo la camiseta por dentro del pantalón para evitar que esto pase y no pelarme. Esa no era una opción ahora porque no me puedo meter el disfraz por dentro del pantalón.

Mientras corría bajo el sol pensaba en lo deliciosa que iba a estar el vaso de cerveza que me iba a tomar en Coyote Camp, un puesto de ayuda que maneja el Hash de Phoenix. En la primera vuelta me había tomado un bloody mary que estuvo buenísimo. En la segunda vuelta cambié a cerveza y ahora estaba motivado por llegar para tomarme otra. Cuando comencé a trepar para Coyote Camp ya las pulsaciones se me estaban elevando por el calor. Ya se veía difícil que pudiese mantener esta vuelta dentro de las cinco horas como había hecho con las dos primeras.

Cuando llegué a Coyote Camp me encontré con un tumulto que estaba en la misma situación que yo, con sed, pero ni uno solo tenía una cerveza. Yo si aproveché la oferta de cerveza que tenía y me tomé un vasito mientras comía de lo que había en la mesa de abastos. Por desgracia se habían acabado las papas con sal así es que me comí toda la sandía que pude y tome algo de jugo de pepino también. Ya con mis botellas rellenas seguí hacia Jackass Junction, la próxima estación. Iba a tener que ser juicioso con mis líquidos porque este tramo es el más largo entre estaciones y ahora estaba más caliente.

Una de las cosas que me han gustado de Javelina es que cada vuelta es en el sentido contrario. Esto permite que uno pueda ver a la gran mayoría de los competidores en un momento u otro. Bueno, en esta vuelta me toco ver a los que iban ganando la carrera: yo iba en mi tercera vuelta y esta gente me estaba pasando para terminar la carrera. La gente que venía en contra, la mayoría, iban para su cuarta vuelta, pero los primeros corredores iban a terminar antes que yo terminara esta vuelta y me estaban pasando como si yo estuviese parado. ¡Wow, esta gente corre rápido!

A estas alturas de la carrera ya estaba corriendo solo. Veía mucha gente, pero nadie estaba corriendo cerca de mí, en el mismo sentido que yo. La tarde estaba cayendo cuando me acercaba a Jackass y podía escuchar música. Algo había cambiado en esa estación desde la última vez que pasé por allí. Cuando voy llegando me encuentro con dos hombres vestidos de cheerleaders bailando y animándome a llegar a la estación. En la estación habían luces de colores y el ambiente estaba muy festivo y las chicas detrás de las mesas se habían vestido sexy. ¡Aquí la gente la estaba pasando bien!

De repente me llega un hombre vestido de bombero, como salido directamente de la banda «The Village People», y me pregunta si era de Panamá. Yo le digo que sí, ¿cómo sabía él eso? Me responde que mi amigo de Panamá había pasado por allí hace poco y que «no se veía muy bien» ¡y me ofrece una cerveza! Bueno, era hora de sentarme y tomarme una cerveza con calma, ya me la merecía. Había una hielera inmensa llena con toda clase de cervezas que se veían potentes — yo escogí la más fácil de tomar, la más ligera que encontré y me senté a descansar un rato. Fue muy divertido el tiempo que pasé en la silla mientras una cantidad de corredores me pasaban apurados por seguir su carrera y no caer ante la tentación de esta estación. Yo no pude resistir…

Cuando me terminé mi cerveza proseguí en mi procesión. Ya había bajado el sol y tenía esperanzas de poder mejorar mi paso y ahora todo lo que venía era en bajada. Ya había pasado la primera mitad de la carrera, había sobrevivido la parte más caliente del día, y ahora me tocaría aguantar el sueño. Ya no me estaba echando el agua encima porque no quería tener el disfraz mojado, o húmedo, durante la noche que podía ponerse fría. Curiosamente, ahora es cuando más caliente se sentía mi vestido, y la noche no parecía que se iba a enfriar mucho. No me había llevado mi lámpara en esta vuelta así que me tocaría correr hasta la estación principal con una linterna de mano pequeña que cargaba en el cinto.

Cuando llegué a la próxima estación comencé a tomar sopa. A esta altura de la carrera la sopa es lo que mejor me cae y me ayuda a recuperar las sales que he perdido durante la sudada del día. En esta estación ya había gente que estaba abandonando la carrera. Parece que el día fue letal para muchos corredores. De Rattlesnake, esta estación, a la meta viene el tramo que mejor se puede correr en esta carrera. Traté de apretar para terminar esta vuelta debajo de seis horas y logré: hice el tercer tramo en 5:55:42 y pasé en la posición #183. Entre las cervezas y la silla en esta vuelta me pasaron 26 personas.

8:53pm

Cuando regresé al campamento base me tocó pasar por enfermería para que me pusieran esparadrapo en la espalda porque ya se me había pelado donde me rozaba el pantalón. La gente es muy amable en la estación médica siempre, y lentos. Pero, ya no estaba dispuesto a otra vuelta más con esa lesión molestando. Después me fui a comer algo y, por primera vez en una de estas carreras, la comida no me bajaba: no me pude terminar el primer mordisco de pizza. Cuando me lo traté de tragar me dió una revoltura y vomité. Fue poco lo que vomité porque no tenía nada en el estómago. Bueno, ya vería como seguiría el resto de esta carrera sin comida. Saliendo de la estación la gente todavía seguía animándome por ir vestido de Hombre Araña. Ahora era cuando los superpoderes iban a ser necesarios.

3:05am

Antes de salir había tomado mi linterna de cabeza y había cambiado la pila de la linterna de mano por si la volvía a necesitar. Estaba corriendo todavía, pero mucho más lento ahora. La subida desde Jeadquarters a Rattlesnake es progresiva y se presta para correr bien. Iba pensando que no había visto al Croc en esta vuelta. ¿Será que se me escondió para que yo no lo viera? El es capaz de hacer eso para joder y hacer que no supiera que ventaja me llevaba.

Al regresar a Rattlesnake pude comer más sandía y bajar unos sorbos de sopa de fideos. Creo que estaba pasado de sal, pero aún no daba con la razón por la que no me pude comer la pizza. Por suerte todavía podía beber el Gatorade y bajar unas calorías por esa vía. Ahora que era de noche el agua me estaba alcanzando sin problema entre las estaciones.

De noche pude ver varios desert gerbils en el camino. La noche estaba oscura y el cielo se nublo. A pesar que no había luna no pude ver muchas estrellas por la opacidad que cubría el firmamento. Por suerte tenía una buena linterna para alumbrar el camino. Varias veces me tropecé con rocas que no estaba viendo bien. Cuando regresé a Jackass vi que la fiesta seguía a todo dar. Me ofrecieron más cerveza pero esta vez pasé de largo. Les prometí que en la próxima vuelta celebrábamos el camino a la meta final pero ahora tenía que terminar esta vuelta lo antes posible.

No se que pasó entre Jackass y Coyote Camp, pero se me acabó la gasolina y me estaba durmiendo. Por suerte en esta vuelta me pasaron unos corredores y decidí aprovecharlos para unirme a su tren y mantener el paso. La compañía me ayudó definitivamente pero al rato se me fueron quedando atrás. Yo trepaba más rápido que ellos y este tramo estaba lleno de subidas y bajadas. Ya estaba desesperado por llegar a Coyote Camp y nada que lo veía.

Finalmente apareció de la nada la estación. Ahora esta estación que había sido tan animada durante el día había palidecido en comparación con la fiesta que se armó en Jackass. Una de las razones es que esta estación es remota, mientras que la otra está accesible en auto y tiene más amenidades. Creo que los voluntarios también se estaban cansando y no habían llegado reemplazos. Comí lo que pude, rellené mis botellas y seguí mi camino. Ahora venía una bajada larga a Jeadquartes.

A estas alturas, con el sueño que aún me estaba correteando, y las piedras que había pateado, la bajada se me estaba haciendo complicada y no le estaba sacando el provecho que hubiese querido. Al menos estaba en movimiento y eso era bueno. El perfil de este tramo es una bajada relativamente rápida y luego el resto es de una pendiente muy leve y con buena pisada. Comencé a motivarme pensando en que pronto estaría dando la vuelta y comenzaría mi último tramo. Ahora se estaba llenado el aire de un polvillo muy fino que hacía incómodo respirar y me resecaba el lente de contacto en mi ojo derecho. Tenía la brisa en la espalda y el viento me traía el propio polvo que yo levantaba. Aún así, estaba alcanzado a otros corredores y los estaba pasando.

Cuando regresé a Jeadquarters fui por otro pedazo de pizza para ver si esta vez si podía comerlo. Mismo cuento que la vez pasada: no me lo pude tragar y termine botando lo poco que tenía en el estómago. OK, ya solamente quedaba la última vuelta y estaba seguro que iba a poder terminarla como estaba. Más caldo de pollo, ginger ale, Coca-Cola y partí por esa hebilla que me esperaba al final de esta vuelta. En la salida esta vez estaba dormida la mayoría de los que habían estado animándome pero ya no necesitaba más motivación que la llevaba dentro. Esta última vuelta me había tomado 6:11:46 y llegué a dar la vuelta en la posición #164.

Cuando salí vi que había un tren largo de otros corredores que también estaban en su última vuelta. Muchos ya estaban caminando, o corriendo muy lento. Yo decidí que iba a dejar todo lo que me quedaba en esta vuelta y apreté el paso, determinado a correr toda la última vuelta. Comencé a pasar gente. Me acordé de Ernie que le pinta una diana a los corredores que tiene al frente. Así mismo fui haciendo con todo el que veía y uno tras otro los alcanzaba, los pasaba, y los dejaba atrás.

Cuando llegué a la subida hacia Coyote Camp seguí corriendo. Como ya no había sol que me robara fuerza encontré un ritmo que me permitía correr la subida tal como lo había practicado en el Parque Metropolitano de Panamá cada vez que subía al mirador por el camino del Mono Tití cada viernes con el «Monkey Pack», nuestro grupo de apoyo a corredores adictos. Con cada paso que daba faltaba menos para terminar esta vaína. Ya podía sentir la elación de estar alcanzando otra meta más. Coyote Camp apareció pronto, estaba corriendo bien, en especial por ser la última vuelta. A estas alturas la mayoría de la gente va en una marcha forzada.

Me tomé un café en Coyote Camp, más caldo, y partí hacia la próxima estación. Como a la hora de estar corriendo, aún de noche, comencé a sentir otro bajón venir. Estaba vez iba a apretar el botón de Nitrox: toda la carrera había llevado un gel en mi botella de mano y ahora era cuando realmente lo necesitaba. Tenía más en el cinto, pero ya era hora de comerme todo lo que había cargado todo el día encima. Apenas los carbohidratos entraron en mi torrente sanguíneo sentí que me volvieron los ánimos y el humo del diesel desapareció, una vez más estaba quemando en los cuatro cilindros. La madrugada, justo antes que salga el sol, es la peor hora de la noche en estas carreras de larga distancia. Pero ya, inexorable, el astro que mantiene esta roca flotando en el espacio en su órbita estaba por romper el horizonte.

Cuando llegué a Jackass ya la fiesta había terminado. La música seguía tocando pero el ambiente festivo se acabó y nadie me ofreció cerveza (que no me iba a tomar a esta hora). Más café, más caldo, y por fuera. Ya estaba corriendo loma abajo y seguía pasando gente. Pronto fue tornándose rojo el cielo y el sol fue marcando el perfil de las montañas que tenía al frente. Jeadquarters quedaba al Este de mi posición y el sol se levantaría frente a mis ojos mientras corría entusiasmado por ir acercándome a la meta. En Rattlesnake repetí la rutina que ya me estaba dando resultado: más café, caldo y rellenar botellas.

Ultima vuelta

Ahora sí, ya solamente me separaban 6kms del final de esta carrera. Apreté el paso aún más. Según mi matemática iba a poder terminar justo debajo de las 26 horas, o cerca de ellas. Era mejor si había un 25 y pico en lugar de 26 y sencillo. Más rápido, más rápido. Claro, yo pensaba que iba a balazo, pero en realidad iba como una tortuga corriendo, pero estaba corriendo y seguía pasando corredores. A lo lejos vi otro grupo y calculé que me los iba alcanzar sin hacer otra cosa que seguir corriendo. Ellos también estaban corriendo pera se tomaban descansos caminando. Yo no dejaba de correr y al rato los alcancé, los pasé y los dejé atrás. De una vez fui buscando más gente delante mío. Y miraba el reloj, y calculaba, y tenía ganas de apretar el paso pero no quería gastarme antes de cruzar la meta.

Acabando…

Pronto pude ver el perfil de los cerros que estaban cerca de la meta. Ya faltaba un par de kilómetros solamente. Ahora si era hora de dejarlo todo en el camino y llegar a la meta con los vapores del tanque. Cuando logré ver Jeadquarters me quedaban unos cinco minutos antes de la hora. Si cruzaba antes de las 7am tendría un tiempo con un 25 por delante. Ya iba corriendo a todo lo que daba a esta altura de la carrera y sentía que me estaba alcanzando la hipoxia, pero no importaba ya porque antes cruzaría la meta, aunque fuese en déficit. ¡Iba feliz!

Crucé la meta en 25:58:54, mi mejor tiempo hasta ahora. Había pasado a 44 corredores en esta vuelta que me tomó 4:53:55, mejor tiempo que las dos anteriores. Me dieron mi séptima hebilla en cuanto crucé, me tomaron mi foto, y me preguntaron si necesitaba algo: «¡Sí, una cerveza por favor!». Y me la trajeron…

Después de terminar mi refresco y conversar un poco con la gente que estaba por ahí me acosté a dormir mientras esperaba a mi conductor para ir a desayunar. Y así estaba cuando me encontró: